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La sofisticación, el lujo, el glamour edificado en una escultura de deidad griega en vida: con ustedes, Ninel Conde.
El regalo de su música siempre será para nosotros el placer de tres sentidos obligados, la vista que se manifiesta insuficiente para apreciar a uno de los bombones más suculentos de la nación mexicana; el oído que se deja seducir ante semejante oda al buen gusto y sofisticados sonidos nos envuelven en toda una composición maquilada a medida de ésta diva de la chachez; el tacto que viene al toqueteo de nuestras partes al verla y escucharla… ¡tanto cachondeo, tanta belleza, tanto acierto es el resultado de las labores domésticas!.
¡Vivan las sirvientas con aspiraciones a popstar!.
Amo a Ninel Conde…
P.D. ¡Feliz 28 de diciembre!
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Pues para aquellos que dudaron las capacidades de licor en la primera princesita que vio la luz en largometraje animado. He de mostrarles que: nariz que no huele, chocho sin peligro.
La nívea mujercita, que condenada a huir por celos terribles de su madrastra maligna quien no podía concebir que le superaran en belleza; mandó matar a Blanquis con el requisito de entregársele en un cofrecito el corazón de la destazada ahijada.
Así, la bobalicona después del güagüis que tuvo que hacerle al mercenario empleado de su madrastra, huyó al bosque despavorida y con la boca llena de semen. Para esto de la caída de la noche, llorando da como por arte de magia a una casita con toda la actitud de departamento de soltero. Dispuesta a limpiarlo como hizo con su boquita, la jovencita hizo labores de acuerdo a su sexo y se puso a limpiar el lugar. Lo dejó mediocremente limpio por dos razones, la primera fue por que viviendo en un castillo la huevona nunca supo limpiar en forma, por que las criadas lo hacían por ella; y la segunda por que era tal el marranero que imposible hubiera sido lograrlo para una alérgica al jabón_zote.
Cayole el cansancio y se dispuso dormir en las 7 diminutas cunas que en la cabañita ésa se encontraban, “algo raro pasa aquí” se dijo para sus adentros la morra y se quitó sólo los aretes para jetonearse, por que no quería rebanarse otro trozo de oreja.
Como roca terminó azotando a los colchoncitos… que ni por enterada oyó llegar a sus inquilinos quienes no dejaron de verla mientras los marranos comentarios afloraban.
Pero fue el intento de subirle el faldón lo que la despertó.
ESTO fue lo que pasó cuando volvió en ella y se paró temerosa de su futuro.
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La leyenda urbana de que Walt Disney haya sido crionizado, se debe a que, cuando éste andaba de magnate visitando países de por allá al noroeste europeo, se le fue antojando una chelita bien fría para olvidarse de los gastos efectuados por unas damas alegres parisinas. Su pupila dilató cuando, vio el logotipo de este local… no pudo más y se quedó bien morido… crionizado, por razones post-blancanievísticas.
…
Pero siendo justos, la neta es que Blanquita, sí se necesitaba poner bien ebria para soportar las exigencias sexuales de los 7 enanos. ¡Salud por ella!
Archivado en: De naco, a dios Baco.
Experimentando con la tecnolociencia… he de confesarme que si de resultar este posteo de manera exitosa… será el bautizamiento de un ñoño potencial.
Da miedo pensar que puede ser cierto, pero la neta me da más emoción ser ñoño, tratándose de poder compartirles las joyas que conforman mi coronita de Rey Gnomo.
Besos negros para todas y todos!
Después de áridos esfuerzos de inútil logística ñoña sobre cómo hacerle para saber usar la computadora, he descubierto que lo mejor de hacerlo, es pedirle a un ñoño experto en ñoñez, que te haga funcionar el pedo.
Ahora sí, después de tanta falsa amistad con el ñoñístico personaje, he logrado hacer que me haya configurado este internet, para que pueda seguir mi camino para escribir en este medio.
Bien, pues les hago entrega de esta fabulosa imagen, la cual se ganó mi corazón, y pues con toda razón, por algo los japoneses son la onda.
A los mexicanos se nos acusa de ser el pueblo surrealista por naturaleza (partiendo por ejemplo, que tenemos en la actualidad dos presidentes y que el producto de importación por excelencia sean las novelas de Thalía, quien no deja de ser una sirvienta sin costillas); pero, ¿qué puede ser más surrealista que un equipo de porristas con un pollo_muñecodegengibre como mascota?
Haga usted su propia interpretación.
Archivado en: Licuados fetales.
Los rumores entre los mocosos, son sin duda, la miscelánea más cagada que uno pueda experimentar en su etapa de lampiño púbico.
Todos los escuincles se deben aliar a otro grupo de morros para tener cierto respaldo cuando de carrilla se tratara. Yo dentro de la “pandilla de Erick“, tenía el resguardo de no sufrir acosamiento de inferioridad por una vez que me madrié la barbilla en un tobogán de Agua Caliente y con la costra parecía traer barba color mentiolate. Cuando se es niño, cualquier defecto físico, falta de alguno de los progenitores, voz fea, ser moreno, tener orejas grandes, no poder dibujar pitos o monas encueradas, no conocer quién es Mazzinger Z, ser tartamudo, no llevar lonche, tener tennis sin cartitas laterales de Dunlop, no poder saltar de los columpios en movimiento, no ponerle chile a los churritos del señor de la salida, ser gordo sin ser agresivo, tener pecas, no coleccionar los álbumes del momento, no culpabilizar a otros por tus gases o no tener pluma de 12 colores con aromas distintos por tinta… es sin cuestionarlo, un blanco de cacería a la marginación infantil.
A la toma de poder del 6to. grado, existen ciertos retos que dentro del contexto viril, se deben insinuar, haber conocido o de perdida mentir con cierta gallardía el haberlos experimentado; de lo contrario se puede esperar el despedazamiento íntegro emocional del prepuberto.
Todos los niños deben:
- Haber metido a la niña más bonita (criterio y acuerdo previo, la ganadora era Diana) al baño, y haber recibido un rasguño o una cachetada.
- Tener algún rubor distinto en el color de piel, a causa de los primeros injertos de vello púbico, y en ritual cavernicolezco con sus compañeros, bajarse el calzón y contabilizar las piezas de superioridad varonística.
- Haber hecho llorar a un niño o niña de grados inferiores, por razones distintas variando entre el robo a luz del día de un porcentaje mayor al 50% de su almuerzo; clavarle un chupirul verde en el paladar cuando este corría, confesarle que el “niño dios” no existe y son sus papás los que le compraban los juguetes, el hermafrodita del gordo coca-colezco no cuenta (de niño, esos secretos a voces, decían que Santa Claus, era un producto de la Coca, que sólo había que observar sus colores de vestimenta).
- Haber encontrado la película pornográfica secreta de tu hermano mayor y haberla visto, para después compartir tus grandes conocimientos sexuales con tus neófitos compañeros, y mejor aun, si como agregado dibujas una mujer encuerada en el baño.
- No se puede ser de sexto grado, sin haberse madreado alguna vez alguna extremidad de tu cuerpo y portar como estandarte tu costra; tu yeso o tus vendajes autografiados por la banda de jovenzuelos malditos.
- Oír música de grupos de “rock“, tener algún póster o de perdida dibujar cual litografía el logotipo de la agrupación en tus cuadernos; como plus sería, que dibujes monos mutilados coloreados con tu pluma bic roja, cuando de sangrado se tratara.
- Tener videojuegos (en mis tiempos Atari 2600 y Nintendo) y retar a terminar algún mundo en el menor tiempo posible, lograr las 100 vidas con una tortuga en las escaleras del mundo 4-3, correr con tus manos sobre el tapete y terminar la carrera, hacer más de 5,000 puntos en Pac-man y no perder ninguna vida o sentirte un patán por que en vez de dispararle a los patos, le dispares al perro que se está riendo de ti.
- Desvelarse durmiendo después de las 11:00 pm (¡uuuuy qué malos éramos!).
- Presumir de haber visto una mujer encuerada, dibujarle posteriori, y hablar con marranez propia del caso.
- Saber decir pendejada y media con cierto porte de James Dean, con ceja parada y con chicle dentro de la boca, escupiendo después del sintagma de mayor conjunto de “palabrotas” posible… los combos de puntaje mayor, empiezan a partir de las 4 palabras en delante.
- Tirarse un pedo dentro de la casa de campaña y hacer un manejo astuto de alguna frase gancho: “¡están preparando carne asada!, (respiro) ¿la huelen?”.
- Retar presuntuosamente a saltar la mayor parte de escalones de arriba a abajo, sabiendo de antemano lo absurdo de la competencia, y pudiendo terminar con el descalabramiento que traerá la sangre a colación piñatezca, y siendo así el herido de la cacería de mamuts infructífera.
- Haber experimentado algún sueño húmedo a causa de la peli de tu carnal, con autodespellejo de la trusa y el miembro crudo después del acto.
- Ya tener la experiencia del jabón espumoso a la hora del baño, retando así toda amenaza del padrecito y su educación antimasturbadora. Autojustificando que no puede haber suciedad previa, por aquello de que fue a la hora del baño.
- ¡Haberse rasurado el bigote!, no hay mayor gorilizmo que el de ser de los primeros en retar el estropajazo facial con un rastrillo usado de tu papá, y haber obtenido tu primer rebane de carne.
- Haber experimentado tu primer bateo, por parte de Diana, quien encontraba repulsiva la idea de andar con un niño de sexto, con la cara llena de curitas pequeños a causa de su rasurada, tener una voz quebradiza por cambios hormonales y no ser el más rápido de la clase (aunque si el que mejor sabía dibujar… ¿pero eso qué?).
- Haberse hecho una pinta, aunque no pudiendo salir del plantel educativo, te escondías patéticamente entre el alambrado y la pared de los baños, comiendo una manzana, cual si fuera la pierna de un jabalí cazado a pedradas despiadadas.
- Aunque fueran de las Fiestas de Octubre y de los explosivos de broma, haberte fumado un cigarro. Con vértigo incluido y bifurcación visual sin poder enfocar con nitidez, el tinaco siendo el testigo de tu gran virileza y la tos cual tuberculoso en hospitalización de los años cuarenta.
- Haberse puesto su primer borrachera con la media caguama restante en el refrigerador del papá alcohólico de tu compañerito de estudios matemáticos o la Charanda, reserva navideña de tu tía la solterona a escondidas y malvivido los estragos de la cruda mientras cabeceabas en el sermón del curita, al cual por ser una obligación de orden materno, concluyó en más penitencia que los 20 rosarios de castigo por las acciones higiénicas con la espuma del shampoo.
Todo niño, debe (o debía en mis tiempos) cumplir tales axiomas de hombría antes de pasar a la secundaria, en donde, por zozobra maligna de dominación jerárquica, los adolescentes de grados mayores, se encargarían de hacerte recordar tus tiempos de segundo de primaria.