Una vez recuerdo que a un amigo le hicieron un trabajo de brujería, ajá, tal como lo lees sigue ése pedo existiendo en nuestros tiempos, la única ventaja, creo, es que ya no hacen un espectáculo público con su ejecución, consecuencia de sus malignos pensamientos e incluso por lavar la ropa después de las 4 de la tarde.
En fin, a Rafael le hicieron un trabajito, el wey era el típico rubio de ojo verde nalgón que le podía ser atractivo a cualquiera si él explotaba aún más su forma de vestir y llegarse a peinar.
Tenía un restaurantillo y su clientela no era abundante, lo que le permitía huevonear o ligar con los marchantes.
En alguna peda que se hizo en su departamento, una de sus sobrinas (se llevaban como 7 años) llevó a una amiga, quien no dudó en zorrearle a Rafa. Así empezó una serie de pretextos absurdos para irle a visitar, “pasaba por aquí y pues se me ocurrió comprarte la cena“, “mira lo que encontré y que me hizo acordarme de ti“, “¿me prestas una foto tuya?“… y así.
En una de ésas, acostumbrándose de ella, se habían organizado un fin de semana para que ésta le preparara la comida. Llegó con sus bolsas del Gigante (crestomatía redactada de los sucesos) y le pidió saliera de la cocina por que le iba a preparar la mejor comida que hubiera probado hasta entonces.
Montada la mesa, con algunas velas de colores intensos, y tras una espera de casí una hora, se presenta la cocinera con el delantal mal puesto y sosteniendo la charola con dos platos servidos y una sonrisa siniestra bajo la nariz. “Te preparé unos huevitos tipo tortilla española” (chale ¡¿una hora para eso?!).
Empezaron a comer.
En la madrugada, Rafa tenía la peor de las fiebres tifoideas que en su vida hubiera probado hasta entonces. No hubo gran explicación científica, “quesque algo le cayó mal“.
Tres días siguió igual, todo lo que comía lo devolvía; una puta diarrea que pareciera que cargaba con una máquina para preparar capuchino cada vez que entraba al baño; un color amarillento y un antifaz de mapache le quedaba corto a las ojeras que logró… mal, mal pedo.
La enamorada, sin recobrar su color, al ver las condiciones de salud post-huevitos tipo tortilla española, que le había preparado hizo una terrible confesión:
“Le hice un embrujo, para que se enamorara de mi por que me gusta mucho. Fui con doña Amalia y me dijo que caería rendido si a su comida le ponía una pizca de mis vellos púbicos rasurados en mi periodo fértil. No entiendo qué pudo pasar, ¡¡¡lo siento!!!!“
A lo que asombrada y con un odio infinito contestó la sobrina de Rafael para terminar la historia: “¡PENDEJA, ¿pues qué no sabías que mi tío es GAY?!”
Así creo que le hace Ronald MacDonald en sus hamburguesas doble con queso; creo que a la salsa ketchup le pone de sus pelirrojos vellos púbicos pa’ que no se note y las venden así… las amo.
E incluso logro ver conceptualismos en la arquitectura de su asotea.

Dentro de mi habitan chafas, malas y pésimas ideas. Hoy se me escapó una cual pedo indiscreto en una reunión de personas finas con las que esperabas quedar bien:
-Que Thalía, vuelva a la pantalla chica con una novedosa novela, que trate de una dependiente de lavandería llamada María Gabriela, y que en un aparatoso choque de dos camionetas de víveres, una lluvia de agentes ensucia prendas, empuercan el traje de Ignacio Ramón que camino a su casa dentro de su convertible fantochón. Agraciadamente, la lavandería de MariGabi estaba en frente y ahí se conocen y empieza una romántica aventura, donde intervendrán tormentosos tratos de la madre avara de NachoRa y su exprometida Perla Iraida, quien se propone en soliloquio frente a la cámara y con ojos entreabiertos hacerle la vida imposible a la “lavandera”.
Pero al final el amor ganará y MariGabi descubrirá que es la única heredera de la fortuna de Tamara de Lempicka y resultará que es más millonaria que el Nuevo Papa.

Sábado por la noche, nada más patético que salir a buscar que cenar con un presupuesto económico. Y no es que eso sea lo culero, no. Lo culero es que en la hambruna que uno puede llegar a tener, tu cerebro manda el autoconsumo muscular (si es que uno logra tenerlos) para saciar las necesidades biológicas que éste sistema demanda… por lo que tu discernimiento se vuelve soso y caes en el primer lugar pinchi que encuentras: KFC.
Imagina la siguiente escena, el lugar a punto de cerrar, atendido por una cajera gorda que tiene gripa y de seguro llegó a estornudarle a varios pedidos. En casi su totalidad, los dependientes, son loquitas narigones de cabellos tiesos a causa del litro de gel que usan para peinarse sus púas, sintiéndose igual de importantes que los dobla camisas de Zara, algo así como “te atiendo, más no lo mereces“. A diferencia de los últimos, los de la pollería, tratan de ligar con uno (chale).
Pido un combo, me dirijo a una mesa de las pocas que no tenían las sillas arriba como cuando limpian el piso de las casas, y continuamente a la mía, se encontraban dos individuos aviándose una cubeta de piezas mixtas y sus complementos. Pues no habiendo cargado con mi iPod, me decidí a tomar como iniciativa, prestar atención a sus pláticas. (Así es, como todo wey chismoso en un KFC a punto de cerrar)
“Pero es tan chingón estar enamorado, por que cuando llegas a tu casa, de la cocina siempre te pasas a la alcoba (¡dijo alcoba!) [...] deberías dejar de putear y enamorarte“…
Siguieron con su plática pero como yo andaba masticando un crujipollo, pues la neta ya no oía ni madres.
De lo que me percaté, es del horrible personaje que tienen en el quentoqui, y pues llegué a la siguiente conclusión: Si el Chicky fuera un humano, sería MiniMe.


Ayer fue el superdruperhyper toquín de los Colectivo Cats.
En una frase se puede describir: ¡Quiero vivir sobre Tlalpan! (fue ayer, la premisa de su primer y seguro éxito).
Aquí, un pequeño esbozo visual de lo bien que acogimos el momento, ahora deberé emprender la disputa por ser el fans número uno… ¡tengo que ser yo!.
LOS AMO.









Ayer, gracias a que los pendejos de Cinépolis publicaron en su página de internet información falsa, me programé para aprovechar el miércoles 2×1 y me dirigí a su establecimiento frente a la glorieta de la Diana.
Ya me estaba visualizando en la butaca, con unas gomitas de panditas viendo a Kate Winslet vs Jennifer Connelly en la película de Secretos íntimos (Little Children). Llego y se me hizo algo raro no haberla visto ni en sinopsis ni en las letrotas negras ésas donde te dicen los horarios arriba de la taquilla; me acerco a uno de los taquilleros (quien estaba pasando por su pubertad, ya que tenía poblada la faz de espinillas) y le pregunto por la función anunciada en su sitio para el miércoles a las 20:35, “ya la reportamos, por que no se ha estrenado y hoy ha venido mucha gente a verla“.
Contuve mi coraje, por que el puberto no tenía la culpa y me puse a checar lo que en realidad tenían en cartelera, a ver si se me antojaba algo…
“Un último voto de confianza al cine mexicano“, y opté por Morirse en domingo, por ser dirigida por Daniel Gruener, esposo de Susana Zabaleta y ps la última que hizo ése wey, la de Sobrenatural, la neta me gustó.
Últimamente el cine mexicano, la neta se ha dedicado a hacer puras mamadas de comunicólogos, malas historias, puros personajes cliché e interpretados siempre por los mismos, una iluminación típicamente equis (como que siempre contratan a los mismos), diálogos que resultan ser puros lugares comunes (o vulgares por aquello de la proporción de 6 a 1) y así… estaba nervioso, no quería odiar otra película más hecha en México.
La función ahora sería a las 21:20 horas, lo que tendría una hora de ocio… ¡una hora!. ¿Qué se puede hacer en una hora?, puedes ir a caminar, a cenar tacos con poca cebolla por aquello de la convivencia de los cinéfilos contiguos, a aspirar poder comprar cosas en las tiendas u hojear revistas en un Samborns. Yo opté por comprar un café e irme a sentar frente al Ángel.
Wow, qué buena hora, en verdad la disfruté, y lo que a sus alrededores pasaba, en conjunto con el monumento, me valía poco.
Me tocó ver a una pareja a mi lado lado como se fajoneaban y él le apretaba las nalgas a la morra; no me importó. Vi como a una chava casi la atropellan por estar caminando y hablando por su celular; (sólo pensé: pendeja) no me importó. Vi como cuatro oficiales platicando con una quinta oficial machorrona quienes mientras se carcajeaban, se rascaban la ingle asumiendo la virilidad de su compañera; no me importó. Pasaron 2 weyes nalgones y espaldones con ademanes que les ponía el precio con luces y pirotecnia; no me importó. Pasó una familia con la frente tiznada compitiendo por llegar a sentarse al asiento con forma de hipopótamo; no me importó. Y no me importó, por que yo estaba sentado frente al Ángel tomando café y disfrutando del ruido del tráfico y de la iluminación y del poco aire que logró hacer después de un día con un calor de la chingada.
“Amo el DF“, pensé.
Me dirigí al cine, con la certeza de que si no me gustaba la película, no me importaría, por que ya mi hora vivida frente al Ángel, ya había hecho valer mi noche. Entré a mi función.
Sorpresivamente, la película me gustó y me gustó mucho.
Cuando la humanidad por temporadas, va estableciendo ciertos cánones de belleza a lo que en un gran porcentaje la gente coincide, se llega a decir que es lo que está de moda.
La delgadez mal pedo, estuvo de moda. Ahora lo que viene son las carnes, la gente tiene que tener de donde agarrarse y poder sumergirse en ésos montes lipidosos erógenos que le llenen toda concupiscencia posible y quedar así, su apetito saciado ante el manjar que se regaló.
¿Un ejemplo visible?:

Esta coqueta, se vanagloria de su figura, la cual está plenamente convencida (y con justa razón) de que es el cuerpo de la siguiente generación.
Un esfuerzo extra se necesita ejercer para lograrlo, las anoréxicas sólo deben dejar de comer, las bulímicas vomitar lo que digieren y los mamados ir a putear al gym e inyectarse anabólicos… pero ¿éstas bellezas? no sólo deben comer una dieta que les facilite el acumulamiento de los azúcares y que muten a grasas en zonas claves que les aumente dicho jugo; sino, que deben dedicarse a una práctica del descubrimiento de su Yo sensual.
Yo sensual: facultad que en su mayoría, las mujeres ponen en práctica con accesorios comprados en Woolworth y que les hace desbordar una lujuria incontrolable.
Archivado en: Pañalera.
Hoy es miércoles de ceniza, y sólo puede significar una cosa: ¡Vacaciones dentro de cuarenta días!
Como en año nuevo, la gente empieza a ponerse propósitos de menor duración con el firme propósito banal de poder adelgazar lo que no ha podido hacer desde que arrancó el 2007. “No comeré carne éstos días“, pues no, de eso se trata la vigilia ¿qué no?; a dejar por poco más de un mes el arrachera, el suadero, las tripas, la nana, el nenepil, el chorizo, longaniza, los sesos y todos los manjares que surgen tras matar a los maravillosos mamíferos que engordan con sus eses fecales, pero que nos llenan de trozos de cielo el estómago.
A cambio, los marisqueros hacen su agosto en febrero – abril, vendiendo cocteles bien piteros (ésos sólo si vive ud. en la ciudad) de mariscos con un no menor 60% de incremento en el costo, y peor aun que son de ésos que venden en el SAM’s congelados de hace 4 meses.
Mejor de propósito, haga una vaquita y ahorre lo necesario para poderse embriagar como Dios manda.
Pero si insistes en pasar una vigilia vigiliada en el no consumo carnoso, las sugerencias serían:
1.- No tiene que comer mariscos o pescado a huevo, lléguele a las verduras y a los quesos…. (chales, qué chafa me dejé leer, pero ps en la ciudad, la neta comer pescado es un asco).
2.- Cuando vayas al table dance, no te niegues a las damiselas más chichonas, ya que éstas no son naturales y el precepto prohibe la carne, no el plástico.
3.- Las auto-dedeadas o chaquetas podrán ser usadas como penitencia y prevención de un pecado mayor. No se las censure, al contrario, tenga más y más para evitar malos pensamientos si usted es de ésos violadores del metro o una de ésas chachas que gusta de agarrarle el pito a los hijos de su patrona cuando dormidos están.
4.- Invierta en unos buenos videos pornográficos, ayudarán a la escuela teórica de cómo podrá hacerle para vivir el sábado de gloria, en su mejor domingo de resurrección.
5.- Las cenizas, mejor consígalas del consumo tabaquil (o de la otra, dependiendo el caso) y no se las unte, nada más limpie el cenicero.

Ahí nos veremos, bailaremos, gritaremos y ¡seremos un bolo alimenticio de humanidad feliz y erótica!
¡Vayan, vayan! estará presente Plaqueta.
Archivado en: Güarrez del día.
Dyango y Pimpinela…
Cuando cuestiones del corazón se interponen entre las amistades, y peor aún entre relaciones incestuosas en las que por fin deseas poder brindarle un buen hogar a la hermana de tu amigo y que éste ya no se la esté clavando, la mejor manera de hacérselo saber es por medio de una canción muy al estilo película musical.
El sábado pasado, me encontré pendejeando en el Mixup, viendo si se encontraba algún disco por el cual quisiera invertir algunos pesos.
Y que paso por la sección de comedias televisivas y veo mi serie favorita Seinfield, la cual va en la temporada 7, (en ésta, es cuando viene el capítulo del Nazi de la sopa) y que me pongo a pensar: “por 375 pesos puedo tener 24 episodios de la mejor comedia de la historia“… y sin pensarlo, tomé el paquete y me dirigí a la caja convencido de ser LA compra.
No salí a pistear, y no me arrepiento.