El Huarachito del minibusero.


Me azorrillé.
Agosto 10, 2007, 12:26 am
Archivado en: Chachografías, Güarrez del día.

Después de haber chutádome una conversación de la manera más indiscreta en el metro, me sentí un poco apenado por el chisme.

Encontrábame yo ubicado en uno de los asientos designados para ancianos, embarazadas y personas con incapacidades notorias (el vagón iba casi vacío), llevaba mis audífonos puestos con volumen bajo para poder escuchar sonidos incidentales, y en este caso, conversaciones. Como siempre mirando hacia la infografía de las estaciones de la línea rosada, para ir contabilizando las paradas y que no se me fuera a pasar la mía (ya me ha pasado y es una pérdida de tiempo recuperar la ruta), no sólo veo la gráfica de los iconos, sino también, la publicidad. En este caso, una publicidad horrenda de aceite de soya recomendado por el güey ese del yoga Alejandro Maldonado que en su vida, estoy seguro, ha de haber agarrado un sartén y puesto a cocinar algo con aceite de soya que anuncia. Total que pues entre la comunicación de la línea 1 y el “come sabroso y sano” del babosete ése, pues que empiezo a oír a mis vecinos que iban diciéndose: (recreación casi fidedigna de lo que iban diciendo)

Maricón A: Pues que llego a mi cita a ciegas y resulta ser una gorda toda naca, que no dejaba de verme y decirme que estoy bonito, ¡ash! cómo detesto que me digan eso, creen que así les diré que quiero seamos algo.
Maricón B: Hay mana, pues pobrecita, pero cuando pasa éso uno debe aprovecharse y dejar que te pichen la cena, les das algo de alas para sacarles una o dos bebidas del bar y le dices que le vas a marcar y que la pasastes muy bien con el.
Maricón A: Pues así lo hice, nos fuimos a cenar al Samborns y me hice espacio para postre, pero me estaba aburriendo como ostra…
Maricón B: ¿Y la ostra? jijiji (risitas ridículas con palmada sobre el hombro de Maricón A)
Maricón A: Pues me sambé unas enchiladas suizas y me las chingué con cerveza.
Maricón B: ¡Así se hace! yo una vez me di a un carnal que me pichó una cena en el Italianis de la Zona Rosa y hasta con vino terminamos, pues es que sólo así, cuando uno se mediochichifea, pues a lugares que valgan la pena ¿no?
Maricón A: Así es reina, de ahora en adelante diré “hola, soy Zorra… y estoy muy hambrienta” jijiji (risas con ademanes reales)
Maricón B: Dirás “hola soy Zorra… y estoy muy sola” jijijiji

No pude contenerme la risa, y notando que habían notado mi indiscreta indiscreción de oír toda su plática de manera discreta, pues que me bajo en una estación que no era la mía y con discreción me levanté y salí.
Seguro que fui su plato principal en el resto de su trayecto, pero mi frente en alto al bajarme decía: Hola, no seré zorra… pero creo, ceno mejor que ustedes.


1 comentario por mucho
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muy buen relato, super autentico y simpatico. todo mundo me platica del tal yogi y no lo he visto.

comentario por higo




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