El Huarachito del minibusero.


Mi chat terminó en chatarra.

El chat es el mejor medio de la humanidad mitómana, ¡viva!

Jojo primero, odié el nombre de este post, pero después de comer 3 quesadillas de sesos, una gordita especia y un taquito de surtida, pues el sueño puede ganarle a cualquiera y las ideas se ven bloqueadas por el exceso de colesterol y cadenas de lípidos saturadas circulando por mi organismo. Mas sin embargo, sigo conservando el botón del pantalón en mi lugar y no ha botado hacia ninguna dirección con un mortal descalabre como destino.
Resulta que ayer, saliendo a una hora decente del trabajo (presumo, había aún luz solar) que llego a mis rumbos de vivienda y me empiezo a decir a mi mismo: mi mismo, hace años que no entras al chat para hacer uso de tus redacciones macuarras y ligotearte a algún caliente usuario de la red. Pues armándome de ego y jocosidad, que voy a un cyber y que ocupo un ordenador lentísimo, y que tecleo el www de una página de ésas para el desfogue de calenturas y pues ingenuamente esperaba encontrar un titipuchal de mails en espera de mi lectura… ¡nada! Asombrado por la ausencia, continué dentro del sitio para checar el listado de cyberfogosos y hacer uso de mi selección natural y ver con cuál lograba tener algún intento de conversación.
A la fecha, ni por medios electrónicos tengo suerte en el ligue, por que siempre peco de falta de adecuación a la situación (dicho de otra forma: soy pésimo para coquetear). El perfil que tengo en el sitio, tiene una leyenda igual de pendeja que todas las cosas que escribo como estos párrafos y pues en verdad ni me describo, ni tengo redactadas mis intensiones y el manejo de mis fotos no son como la mayoría de estos menesteres que terminan siendo close ups de sus miembros erectos o de sus traseros fotochopeados.
Pues que me convenzo después de algunos minutos de invisibilidad, de que al que no escribe, Dios no lo lee y pues empiezo a mandar algunas letras personalizadas a unos cuantos candidatos… ¡nada!
Aún más frustrado que extrañado, pues dejo encendida la página, y me meto a leer y actualizarme en noticias de mails con amigos y familiares. A unos minutos de retirarme del establecimiento, recuerdo por qué tenía años de no meterme al chat… ¡que me llega una contestación! mórbidamente curioso, la leo y comienza algo resumido así:
VÍCITIMA: ¿Qué pedo con tu perfil, ¿en verdad te crees parido por Dios? (mi perfil es una introducción que pensaba usar para este blog, que dice algo así como que soy la venida de Jesucristo jojo)
YO: Nel, la neta es más que una herejía y pensé que se entendería así (de pronto que me cae el veinte) ¿se interpreta como una mamonería de mi parte?
VÍCTIMA: Pues tienes que tomar en cuenta que habremos varios usuarios que creemos en Dios.
YO: Mmm, pues entonces tendré que cambiar de perfil. (entiendo ahora, por qué nadie me contesta nada y mucho menos me mandan a recordar el 10 de mayo) pero, ¿dónde, cómo y cuándo nos conocemos?
VÍCTIMA: Huy, ¿así de rápido? hola ¿cómo te llamas, a qué te dedicas? (odio las preguntas de cajón y que son necesariamente inútiles)
YO: Pues soy Ricardo y me molestan un tanto tener que socializar por mails y prefiero mejor nos conocernos en una especie de cita para tener que improvisar preguntas y cumplir ciertos requerimientos que le exigimos a las personas como caernos bien, ser chistosos y gustarnos ¿no crees?
VÍCTIMA: Mmm, tienes un punto, pues yo soy Esteban y sí me late que nos conozcamos ¿cuándo puedes?
En ese momento me dije a mi mismo: mi mismo, pues parece que todo está resultando muy bien, le invitaré una copa de vino el fin de semana (los cafés son para las amistades o señoras copetudas) y me rasuraré y me pondré mis tennis de la Selección Mexicana que están bien bonitos y haré uso de mis mejores chistes de Pepito y todas esas mamadas que se le ocurren a un adolescente ñoño cuando la morra popular del salón lo saluda por primera vez.
YO: Pues qué te parece nos vemos el sábado a las 7:00pm en…. ¡PLAF! que se va la luz…

Chale… ¿así o más jodida la situación?



Las preguntas after-movies.
Julio 30, 2007, 7:02 pm
Archivado en: Amargosidades., Licuados fetales., Pañalera.

¡Vean la pel�cula!

Ayer que me quise dar una de estas novedades fílmicas de verano, opté por la de Los Transformers, dado a que yo era bien fans de morro y mi hermano Fito, tenía a Optimus Prime y era definitivamente el mejor de todos, el más chido, el líder de los buenos y el que tenía cañoncitos que disparaban a misiles negros de plástico tan divertidos como fáciles de perder bajo del sillón.
Para empezar llegué a una función que me evitara el contacto con los niños preguntones “papá, ¿por qué son robots?“, “papá ¿por qué esto, por qué aquello?” y compré mi boleto para función de 10pm en domingo, garantizándome que esos mounstrillos no estaría, y a su vez poca gente. Lo logré, la audiencia fue poca y tranquila, un grupo de ñoños, algunas parejas y sólo un papá con su hijo que se reía en lo menos risible de la película.
Después de los 30 minutos de comerciales, empezó la movie, que dicho sea de paso: la amé.
Terminó y pues la mayoría de la gente nos empezamos a retirar, cuando se me acercó un fulano, al que ya le había echado el ojo y no por ser un derroche de belleza, sino, por ser de los pocos maricones (3) que habían en la sala y me dice:
- ¿por qué, un chavo como tu, con esa cara tan bonita (uff, en ese momento mi ego ya había pasado la capa de ozono) tiene ese cuerpo tan feo?
¡¿QUÉ QUÉ?!, ¿cómo alguien puede hacer ese tipo de preguntas?, de seguro fue el castigo que se ganó jugando botella por la tarde con sus amigos que ponen castigos embarazosos y se chocan las manos a carcajadas sueltas cuando el castigo que se les ocurrió consiste en comerse un trozo de carne cruda o reventar un huevo en el calcetín del castigado y ponérselo.
Chale, no pude contestar nada que no fuera la verdad (por cuestiones de horarios) y sólo rematé con una mueca que sentí parecía más a una cara de extrañeza que a una sonrisa y me retiré con la mirada cual Perseo evitando verle los ojos a mi Medusa espejos que me fueran a revelar mi cuerpo feo que me convirtiere en piedra.
Hoy sin la cruda del comentario, me desayuné unas donitas de chocolate, unos pretzels y una torta de pierna adobada.
Por que de perdida dijo que tengo cara bonita jojo.



¡SIGO VIVO! (pero en putiza)

Después de un rato de ausencia, por cuestiones que sólo guardaré en mi santo pecho (éso lo diría la Virgen de Guadalupe), que en realidad es por que tengo más trabajo que nunca, me he podido zafar un ratito de mis labores (jojo es que no está mi jefe) y pues les podré actualizar con mi ajetreada vida de novela: Tengo un putero de trabajo.
Y ya.
Pero pues ¿en qué consiste que el trabajo nos absorbe de manera que descuidemos tanto un blog que en esencia es como un hijo, sino soy un padre desnaturalizado? o te ha pasado que de pronto ¿que dejas de regar las plantas?, o peor aún para aquellos que les gusten las mascotas, que olviden de limpiarle las gracias del animal, y permitan el cúmulo de inmundicia de manera que se genere de forma espontánea (como diría Aristóteles) una comunidad de cucarachas y éstas mismas se extingan a causa de tanta popó canina y decidan morir por la paz, depositando en una fosa común de manera ordenada los cadáveres de sus iguales para no hacer más asquerosa la cocina.

Yo lo único que pienso es que entre más trabajo tengo, más deberían pagarme, pero como que en México, ésa ley aplica perfectamente para aquellos que saben tener un colmillo en los enfrentamientos con el jefe y tienen un autoestima tan cabronamente demandante de justicia, que logran, no sólo un sueldo envidiable, sino, un asenso lunar y respeto de sus colegas. En mi caso, sé que soy bueno en lo que hago (jojo me gustaría hacer una entrevista grabada con un prostituto de la Zona Rosa y grabar con zoom ésa parte), pero siempre he tenido un pedo atorado en ese rubro que me causa una peritonitis de recompensa propia.
Me sudan pies, las manos, la espalda, las nalgas, ingle, codos, rodillas, pecho y desde luego… la frente de sólo pensar pedir cierto reajuste a mis ingresos por la calidad de mi trabajo, aquí es cuando, se congelaría la imagen y voltearía a cámara para justificarme: La verdad es que soy tan pinchemente perfeccionista, que me ultra demando tanto las cosas que cualquier detalle que no haya logrado ver por mi parte y lo detecte ver otra persona más, me hace derretir como la bruja ésa de Oz cuando le vierten agua. Aquí es cuando después de mi justificación (que más bien es un pensamiento que no digo ante el jurado, por que inmediatamente me condenarían por darles otra razón más de mi culpabilidad) sigo mi discurso, bueno el pedo es, que ir a hablar de reajustes económicos, me aterra y pienso que me dirán: “estás despedido, eres un vil manatí sin talento y creemos que si la cacería de brujas siguiera en pié, diríamos que tu haces conjuros dentro de círculos de sal y degüellas gallinas blancas“… y ps no, no quiero que me corran diciéndome éso mientras me escupen la cara con un gargajo con coágulos de sangre y migajas de Doraditas Tía Rosa.
Chale

Ahí es cuando el compañero ñoño que trabaja en el área de sistemas, el antisocial, llegaría conmigo y me diría:
- “Entiendo como te sientes, a mi me pasa lo mismo con las mujeres (doble chale para mis adentros) no entiendo por qué me rechazan (mientras dice éso, simplemente voy recorriendo de arriba a abajo como foco de copiadora su imagen, pelo seboso, lentes, gordo y con espinillas que evitó por seguridad rasurar, por lo que quedan algunas barbas sobre su papada; camiseta negra XXL del Señor de los Anillos o SpiderMan 3 fajada y pantalones Dockers con pinzas, tennis de alta tecnología con burbujas de aire amortiguadoras) siempre les sonrío cuando les hago llegar en los reventones (haciendo un tronado de pulgar con el índice y guiñando el ojo izquierdo de forma cool por la palabra) bebidas juveniles como un Caribe, pero pido al mesero se lo sirva en un taza, para que la pueda agarrar con seguridad, y le ponga una sombrillita de papel, y una foto mía con mi teléfono de casa con una leyenda que diga que no me marque después de las 10:20pm por que no quiero que despierte mi madre por que sufre de los nervios.
Es más, ¿tienes planes para este sábado?, ¿te gustaría que nos vayamos a conquistar a unas nenorras?
(repite el tick del ojo y el chasquido de dedos) después de mi noche de Juegos de Roll y nos llevamos a toda la pandilla, que como nos toca esa noche escenario de vampiros contra elfos, nos vestimos de negro…”

Chale, éso acabaré usando.



La frustración del mes.
Julio 5, 2007, 3:23 pm
Archivado en: Amargosidades.

No es que trabaje como blanco, para vivir como negro, ni trato de justificar mi abandono de padre desnaturalizado, ni trato de disimular mi poca aventuriosa vida por no pasar nada interesante, no. Pero acontecimientos como el que me sucedió ayer, son dignos de gritar en letras para que a ti, a ti o a ti no les pueda pasar.
Hace un mes me encontraba deseoso de compensar mi fracaso como galán y me perpetua soledad, con una compra banal que me pudiera distraer lo suficiente para no tener que salir a la cacería de medias naranjas; por lo que motivado con el éxito de compras de mi compañera Pepinolis, quien consume vía internet los objetos más variados que van desde un iPod de 80 hasta lagartijas amaestradas, me dispuse a la búsqueda de un mal necesario.
Empecé mi búsqueda con un videojuego de peleas gore que me pusiera a matar gente simbólicamente, para desquitar mi maldad sin ser fructífera en lo absoluto y que nadie saliera herido en vida propia (mmm); pero al poco tiempo concluí que lo que necesitaba era más bien el lugar dónde pudiera jugar más, más y más; por lo que en Mercado Libre consulté las ofertas de sus consolas, y quise reponer mi PS2 que había chafeado.
Lo hice.
Al principio, el fulanito cuyo nick en ese portal es LALOLOVEPAU (osea, más cursi no podía ser) al principio contestaba las dudas que tenía a la brevedad. Apenas le deposité y como por arte de magia, dejó de contestar y ¡NADA! no mandaba nada, no respondía ni su teléfono ni los correos que le hice llegar por medio de las autoridades del sitio web y nada. Después de 10 días mandó un correo diciendo que ya lo había mandado, pero al individuo se le olvidó mandar el número de rastreo y quedó igual la cosa. Mercado Libre sólo pedía que fuera paciente. Lo fui, pero en el fondo me estaba llevando la chingada, por que de mi parte hice todo a tiempo y en la página LALO… estaba como muy bien calificado.
Amenacé con demanda a los incompetentes de Mercado Libre y como por arte de magia (volumen 2) lograron hacer que el wey efectivamente mandara el paquete… solo que al parecer, la molestia hizo que lo mandara ¡DESCOMPUESTO!, ¿por qué tengo tan mala suerte?, acaso todo el panteón de deidades judío-cristianas ¿me odia por que soy un hereje?

¿Qué puedo hacer? snif, snif me llueve sobre mojado.



Historia en el Metro.

Sucedió que, habiendo salido temprano del trabajo, tenía una empresa en mente: dirigirme al Mixup a comprar la 8va temporada de Seinfield, por lo que acelerando el paso me dirigí velozmente al Metro Auditorio. El clima amenazaba con una lluvia para quedarse en casa y ver como corrían las gotas por el cristal de la ventana. Me sumergí al túnel de concreto y me ubiqué en espera de mi vagón. Había gente. Se dividió en dos el ingreso de la fracción de gusano de metal y saliendo algunos pasajeros, logré entrar.
Ahí estaba, un individuo con audífonos cual Jacobo Zabludowsky, que con cada partitura a tiempo real que llegaba a su cerebro, lo manifestaba en un virtuoso movimiento de manos, simulando el dominio del instrumento musical en juego.
De pronto, parecía que estuviera oyendo una sinfonía de Shubert, o un solo de jazz en piano, para terminar en un estruendoso final de percusiones, lo que me llegó a maravillar, era la misma pasión con la que disfrutaba el intervalo musical como la primera vez que le conocí. Así es, ya me había tocado en alguna ocasión, coincidir mi viaje de regreso con él, con los mismos audífonos y la misma pasión para externar al músico que llevaba dentro ¿o sería un músico?.
Hubo un intercambio de miradas, lo que me dio entender que había notado mi existencia y me permití adjudicarme el concierto para mí y no para el wey que se venía comiendo los mocos con delicada discreción, o la chica que venía llorando (para mi gusto, estaba experimentando una reciente ruptura de noviazgo); la cosa es que sin saber lo que venía oyendo, podía imaginar lo que oía, con la epiléptica interpretación pasional de éste David Helfgott en complejo tecleo del piano de aire caluroso.
Me empezó a dar un cierto dolor de estómago, ése mismo que las mujeres hacen referencia a que un enjambre de mariposas revolotean dentro de su bolsa gástrica como efervescencia de unas sales en agua. Sentía la necesidad de tener que preguntarle cualquier cosa, de hacerme táctil, de hacer eso que nunca hago: dar el primer paso. ¿Qué le iba a preguntar y cómo reaccionaría ante mi presencia? siempre he tenido un pedo con la confianza de sentirme lo suficientemente suficiente para cualquier wey e imagino que acabarán escupiéndome en la cara tras haberme sofocado y caerme al suelo mientras patean mis genitales diciendo: “pinche hígado cirrótico y con mal de Proteo, ¿creíste que te iba a hacer caso, tu tan popó de Woopi Goldberg?” y dando una última patada que me haga expulsar de mi boca una muela con sangre atada a un gemido de moribundo, terminaré en posición fetal mientras la gente transitoria del escenario donde pueda suceder esta recurrente pesadilla, simplemente me usará de tapete para limpiarse las eses fecales de perro y pasarán sobre mí haciéndome crujir las costillas o lo que quede de éllas… Pero ¿qué más daba? tenía que arriesgarme, todos los rechazos que he acumulado en vida no me hacen más fuerte, sino más masoquista.
Llegamos a Tacubaya. El camino para el transborde coincidimos en dirección paralela e íbamos hombro a hombro, ahora venía tocando el piano. Enmudecí y me hice pendejo sacando el iPod y me puse a oír a PJ Harvey:
Tie yourself to me No one else, no
You’re not rid of me
You’re not rid of me
Night and day I breathe
Hah hah ay hey

You’re not rid of me
Yeah you’re not rid of me
Yeah you’re not rid of me
Yeah you’re not rid of me
I beg you my darling
Don’t leave me
I’m hurting…
Pero no pude contra mi imaginación y me en vez de mariposas en el estómago, sólo sentí una parvada de cuervos como me desintegraban a picotasos el estómago y el jugo gástrico se venía campechaneado con mi sangre, haciéndome caminar más lento, y notar así como la velocidad se iba haciendo representativa y me llevaba ahora unos 5 cuerpos de ventaja. Volteaba para atrás buscándome. No podía volver a mi velocidad, toda mi acumulación de pensamientos me pesaban como la piedra al Pípila.
Entramos al vagón, encontré lugar y como siempre, volteé hacia la iconografía de la ruta rosa para contabilizar las ya sabidas estaciones y disimular mi atención. Se sentó en frente mío, quedando el hoyo negro de distancia del pasillo como separador entre nosotros. Pasaban las estaciones y se iba llenando el espacio de tripulantes que se dirigían a sus casas después de una jornada laboral que en sus caras, notaban fue intensa. Yo seguía buscando un pretexto en los dibujitos… en el chapulín de Chapultepec, o en el acueducto de Sevilla, o en la campana de Insurgentes, mi estación.
No me bajé, me tragué toda mi ponzoña y orgullo y mis testículos y mis absurdos temores y me puse una meta: bajar donde el baje y preguntarle “¿qué vienes escuchando?.
Cuahutémoc pasó… y me de pronto me asaltó la idea ¿y si llegamos hasta Pantitlán? qué hueva, ojalá no lleguemos tan lejos, por que no sé en verdad si podré abordarle con mi pregunta planeada y mi acento con el que lo haría para sonar jocoso, informal y natural.
Balderas. Se levantó guardando su libro y salió. Bajé inmediatamente azuzado con el sonido que indica que las puertas cerrarán en segundos. Llevaba unos 3 cuerpos de distancia y poniendo pausa lo alcancé de unos pasos.
Hola, oye pues te digo antes que mi bajada oficial fue Insurgentes, pero como es la segunda vez que te veo, tengo que preguntarte lo siguiente: ¿qué vienes escuchando que interpretas apasionadamente los instrumentos invisibles?Lo había hecho, le había preguntado, le había abordado y estaba poniendo duro el estómago para prever la respuesta en forma de puño que hundiera mi ombligo para hacerlo parecer una espinilla en mi espalda…
-”Jeje, vengo escuchando P_____ J______ ” que sólo pude entender Paul Johnson, de pronto volvió mi imaginación y no logré comprender como este escritor llegara a ser músico. “Y pues como no es tu bajada, ¿quieres te acompañe hasta la que verdaderamente es?
-”¿Tienes algo qué hacer, puedo invitarte a tomar algo?” respondí con esa pregunta.
-”Mmmm, pues vamos“. Había aceptado, y no me había pateado, ni escupido, ni vuelto a patear en el suelo haciendo conocer mi análoga realidad a la popó de Woopi. Tomamos de regreso el metro hacia Insurgentes y empezamos a platicar, luego fuimos al café y seguimos platicando. En algún momento de la plática cafetera le pregunté si no tenía pensado abordarme en algún momento, por que a mi me había costado un huevo y 7 octavas partes del otro.

La verdad no pensé cómo hubieras podido responder, pensé que me golpearías“…



Living… la vida loca.
Junio 19, 2007, 3:31 am
Archivado en: Amargosidades., Historias de chachas, Pañalera.

Con poco tiempo que he tenido en estos días de inciertas, pero ahuevo lluvias por la tarde, cometo el error como Alicia Villareal de tropezar nuevamente y con la misma piedra, de cada vez que saliendo de mi casa me convenzo de que no lloverá y que no hay necesidad de cargar algo que me cubra de las malignas gotas ácidas y los fríos encorvadores (¿cabrá resaltar públicamente lo friolento que soy? igual y sí, así sabrán que me deben abrazar… mamados apúntensennnn) siempre, pero siempre llueve. Soy como cuando los weyes mandan a lavar su carro en tiempo de lluvias.
Hoy pasó entonces, sólo traigo una camisa, abajo camiseta y un suéter de escuela de gobierno en lo mínimo abrigaderos; no quiere decir que no traiga nada más, pero he de imaginar que es de acervo lógico concluir que si traigo vestido mi torso, de la misma manera estaría, del ombligo para abajo (y más después de haber confesado mi poco aguante al los vientos menores a los 20 grados centígrados).
Lo importante a todo esto fue que me quise otorgar unos minutos para poder escribir algodón de azúcar.
El fin de semana, tuvimos una idea que en principio sonaba sensacional, pero en resultado no lo fue tanto. Cayendo sobre nuestras cabezas un cono de luz, se nos ocurrió asistir al renombrado (y re-caro) Living. Un lugar que puede recaudar bastantes aberrantes que en conjunto amalgámico, se convierte en el juanete autónomo de la maldad; dicho conjunto se forma de a) música punchis punchis de un lado y pop paulinothaliesco del otro, b) homosexuales de pose que se sienten la piedra del riñón que hizo sangrar el miembro de Dios, c) un cover carísimo sin bebida incluida y bebidas que por lo caro, impiden el alcoholizase.
Fuimos (ya prometimos nunca más ir) y temo que sí me divertí muy a fuerza, por que lo odié, pero me autoconvenzo diciéndome a mis adentros, que una vez al año… está gacho el engaño.
En este preciso instante se me podría juzgar de codo, o de pobretón, que para el caso pese a que pudiera sonar igual de miserable, yo más bien le doy vuelta a la tortilla pensando que dejé verme cual mártir bautismal y mi cabeza pudo tenerla Herodías por chantaje a Salomé en bandeja de plata. Se oyó cantar el gallo tres veces (o gracias al gallo cantaban tres veces los asistentes) y negué el reconocimiento a mi cartera jesucrista y permití su crucifixión… la cual resucitará a la tercer quincena…
No soy amargoso ni codo en cuanto a la diversión con mis amigos se refiere, de hecho nunca escatimo; pero amanecí con la cruda moral de haber gastado en un lugar que no me cagó la madre, lo siento chicos nais-güanaví, pero no les compro su medio de entretenimiento.



Me dejé robar.
Mayo 16, 2007, 6:57 pm
Archivado en: Amargosidades., Chachografías, Eyaculaciones precoces.

Algo as� iba a ser la imagen que tanto me excitaba...

Pues sí, como con la inocencia de un plebe caí en la trampa de la manera más vergonzosa . Hojeando una revista de ésas que se vanaglorian de ser una alternativa para saber a dónde uno puede irse a divertir, y que tienen listados censurados para los moralistas de los bares y tugurios de malísima muerte y dudosa higiene, llegué a la página donde está plagada de pequeñas fotitas con encuerados y chichonas para descargar al celular.
Leí hasta las letritas más pequeñas, hice un listado de lo que pudiera querer y analicé hasta el más mínimo detalle para no comprar algo de mal gusto… brrp.
¿Por qué querría tener en mi celular a un wey mamado, con overol y cinturón de electricista que estuviera agachado y se le alcanzara ver la rayita de su torneado y marcado trasero? sencillo, pues por que andaba todo lucidito con eso de que cambié a un celular más acá.
¿Y cómo iba a disfrutar ese sabor a la tecnología?, pues siendo partícipe de lo que siempre critiqué con esas promociones pequeñas que publican en hojas y hojas, hasta de la Proceso y Life & Style.
Pues quedó la terna finalista: Chico4, DEFENSAS y José2 (chale, qué nacote) lo pensé una vez más y empecé a poner en una balanza las ventajas que cada uno de estos buen(ísimos)mozos me podrían ofrecer.

La pregunta es para Chico4: ¿qué piensas tú sobre el Calentamiento Global?
C4: “Pues siento que es una buena oportunidad para que todo el mundo se bronceé y muestren orgullosos sus músculos firmes como los míos
Esta pregunta va para DEFENSAS: Si tuvieras una varita mágica y pudieras solucionar una problemática mundial, ¿cuál sería?
DFNSS: “Si en mi poder estuviera solucionar un problema mundial, definitivamente haría desaparecer a las ballenas, para que así ya no las maten
Y por último, José2 esta pregunta es para ti: ¿Cuál sería tu propuesta para combatir el hambre en África?
J2: “Mandaría a imprimir millones de volantes de colores brillantes y con fotos increíbles de anoréxicas como Kate Moss, para que la gente viera que no es bueno dejar de comer y así no la desperdicien y guarden los sobrantes para esos pobres niños“…

Como era de esperarse, no iba a dar mi voto por lo que su grado académico ayudara a hacernos vivir en un mundo perfecto, sino, por el que más me gustara y me incliné por DEFENSAS.

… FOTO_DEFENSAS_ZON… marco 69169… segundos después, llegó un mensaje. “Jo jo tengo una foto cachonda y prohibida“… corte a: NADA, no me llegó nada; aún más pendejo, que me digo “seguro no lo mandé bien, lo mandaré otra vez“…

Plopya no tengo crédito. (Y tampoco a DEFENSAS)



Soy un vejestorio.
Mayo 15, 2007, 4:48 pm
Archivado en: Amargosidades.

Hoy, desperté contento por la sencilla razón de que hice ayer el mandado (implícito está que estoy viviendo por los primeros 3 días mi euforia del pago de la quincena), para hacer la primera cena oficial en mi departamento 100% cocinada por mi, nutritiva, supervisados en plenitud los procesos higiénicos, desinfectaje verduril y cortes perfectos para mi paradigma de bocados perfectos, basada dicha cena en mis conocimientos empíricos, pero bien ponderados en el arte culinario.
Feliz me bañé, feliz me lavé los dientes, feliz saqué la basura y del mismo ánimo la deposité en el cesto destinado para éso.
Caminé erguido, fatuo y lleno de felicidad “perfecto, por primera vez, el departamento olerá a ajo y romero, y no a los fantasmas restantes de los orines del perro que ya no vive con nosotros” iba pensando para mis adentros.
Permití el paso a una anciana, reservaba mis pasos cuando la luz roja me lo pedía y avanzaba conforme el verde no tiritaba. Iba hasta componiendo los colores y la distribución de los ingredientes para que la presentación del platillo luciere para foto de recetario. Uff qué felicidad.

Subí al camión, me desplacé hasta lo que pude y puse play
Oh, can’t anybody see,
we’ve got a war to fight,
never found our way,
regardless of what the say….

- “SEÑOR, ¿me permite pasar?“.

¡¿Señor?!, ¡me dijo señor!. Una chava de unos 28 años (un año menor que yo) me dijo señor. Plop.



¿Cómo retar la amargura?
Mayo 8, 2007, 6:23 pm
Archivado en: Amargosidades., Chachografías

Hoy como mayoritariamente, he amanecido con una carga amargosa de aquéllas muy mamonamente malignas. Cuando uno hace este tipo de comentarios, siempre te llegan a responder “pues intenta ser feliz“, ¡mierda!, odio cuando la respuesta llega a ser tan mala como el sentimiento inicial. ¿Cómo se le hace? a ver digo, si no se encuentra documentando el método de la felicidad, cómo es posible tener uno la referencia de los detonantes de la algarabía donosa, las situaciones de aprovechamiento térmico ambiental que facilitan la alegría en los seres humanos.
Conozco gente y tengo amigos, a los cuales nunca he visto ni un octavo de amargados de lo que yo cargo siempre, concluyo soy como un enfermo terminal de amargura y malhumorismo. Empero he llegado ha hacer reír a las personas, sin saber cómo lo logré, podría argumentar a mi favor que ésa es mi felicidad, ¿hacer que los demás se carcajeen?.
Además de que no quisiera considerarme un bufón, por que al final de mi acto simi JojojorgeFalconezco, quedo en las mismas condiciones expuesto una vez más a mi kriptonita antifelicidad. ¿Quién debe hacerme reír? ¿el vagabundo negro del Oxxo de la esquina? no creo, de seguro me pediría nada más comida.
Visualizando, sin clavarme mucho en las personas, veo que la gente sonríe cuando tienen a alguien a su lado, llámese pareja, concubina, esposa, secretaria, prostituta o familiar; éso debe ser fácil, salir a caminar con alguien. En mi caso, sólo tengo que irme a Tlalpan a rentarme una prostituta a quien le pague por su amistad y reír en la calle como toda la gente (no quisiera ser amigo de su vagina color violeta de genciana). Pero ¿cuánto llegaría a cobrarme una amiga rentada de la vida galante? si se pone muy de las de acá y me piensa cobrar lo mismo que alguna de sus mamadas, creo que me volvería pobre. No, no me conviene ser amigo de alguna puta, además no quiero que dependa económicamente de mi (jo jo además me odiaría por hacerla más pobre de lo que era).
Así también la gente es como que feliz cuando tiene mascota… chale yo odio a los animales (sólo me caen bien los gatos por que no te pelan). No, no pienso tener animales, es más ni gatos.
Amargura total.
He hecho un recuento de mis momentos que me hacían más felices y concluí en algunas cosas que me hacen no pensar en mi: Mario Bross, en definitiva, los videojuegos son mi felicidad, así que ahora sólo tengo que volverme más ñoño que nunca, conseguirme una televisión a la que llamaré esposa y conectaré mi consola y jugaré hasta las 3am, no volveré a salir, por que tendré que terminar el juego con el mejor puntaje o con los retos mamones de la segunda vuelta y ¡posiblemente ahorre algo de lana! maravilloso, así podré comprarme más juegos y ahorraré también algo de lana, por que olvidaré el alcohol, y por que cenaré Chocozucaritas y me volveré todo flácido, ojeroso invicto en los juegos de pelea, hablaré sólo de cómo matar zoombies, en el internet buscaré los truquillos y pendejadas de esas para ser el mejor jugador del mundo… pero seré feliz y haré de este blog un espacio para publicar ilustraciones mangas ojonas con vestiditos llenos de moños y robots chichones… todos los geeks espinilludos, gordos o mal vestidos me amarán y terminaré cyberchateando con ellos en grupos de discusión sobre “el árbol genealógico de Chun-Li“.

Chun-Li mi futura amante.



Al que diseña chafa, llámalo vómito de vagabundo.
Mayo 2, 2007, 4:16 pm
Archivado en: Amargosidades., Chachografías

Lo odio, lo odio, lo odio...

Hay límites señoritas y señores, los hay. ¿Cómo es posible que habiendo ya la posibilidad de accesar a información mundial gracias al internet, o ya en cualquier librería podemos encontrar tratados de estetas chingones como Paul Ricoeur, D.A. Dondis o Jesús Viñuales González, donde nos van introduciendo al paradigma de la belleza recurrente a ser plasmada en distintas técnicas y con motivos diversos a comunicar sentires de época social resumida a través de la interpretación emocional del artista. O para no entrar en detalles técnicos, los puestos de revistas, no sólo venden TV Notas y mierdas de ésas, y nos ofrecen productos de buena calidad para analizar lo que en ese momento está manejado en general por los diseñadores tipográficos y de información, para no cometer arbitrariedades de pésimo gusto y dejarlas explícitas como un trabajo de preparatoria, sin la menor legibilidad, el uso de colores menos conveniente, los gráficos menos funcionales y adecuados, en general: Un gasto de recursos innecesario?.

¿Por qué no funciona?
La imagen, además de mostrarnos ver una reacción humana nada relacionada por el mensaje poco legible, nos transmite una sensación de caos, por que no se encuentra pies ni cabeza.
Ella, está gritando como si presenciara un asesinato (pero como si estuvieran matando a su madre), cuando debería ser su postura de acusar por aversión al robo que se comete a su alrededor. ¿Qué pendejada fue ponerle ojos de censura? se trata de concientizar a las personas, no de censurar el hecho de combatir al robo, ¿es la mujer de la imagen quien roba o la que acaban de robar? el detallito de la cinta sobre los ojos, nos pone en la disyuntiva de dudar sobre la inocencia de la misma.
¿Quién proclamó que le mal diseño de los ochentas, no como la moda del vestir, está una vez más en boga? El catálogo tipográfico de recortitos de papel para hacer aun menos legible el mensaje, y el magenta sobre verde y amarillo, me sugiere pensar que el mensaje SÓLO es para jóvenes y a los adultos que los muerda un burro. La ejecución con el efecto moaré ¿tiene un fin estético? o simplemente es para que ¿el trabajo luciera “cool”?, pues no lo lograron. Al revés, creo que luce pretencioso, poco profesional, caprichoso y chafa, caóticamente chafa, es un trabajo mediocre y wannabe, me da la impresión que lo habrán vendido algo así:
(Dirigiéndose al cliente Consejo de la Comunicación) – “Miren, esta es la imagen de la campaña Alza la voz, renovada completamente, para darle un aire juvenil y causar impacto a las masas. Todos se identificarán con ella por que es audaz, genial y psicodélica, es justamente lo que la gente necesita ver para que les caiga el veinte, hicimos un consenso de aprobación en solo un salón de la prepa técnica 63 mientras veían un capítulo grabado de RBD, y nos dijeron que nos había quedado padrísimo y se veía bien rebelde… y pues éso nos convenció. Queremos ser como Anahí y el maricón que alzó su voz cuando salió del clóset“…

No, no me podía quedar callado. NO LO PODÍA ACEPTAR.