Así es, Colectivo Cats sigue en boga en mi corazón y no pueden perderse este magno evento, habrán chelas, diversión y por supuesto yo. Ahora bien, todos tienen que ir por que dejen hago una confesión pública de antiético tamaó: Los chicos del Colectivo, cantarán una nueva canción que será su siguiente éxito… ¡uff!


El evento será este 17 de agosto de 2007 en el PASAGÜERO a partir de las 10:00 pm
¡Ahí nos vemos!
Ayer tuve una pesadilla que me hizo levantarme con bastante angustia, de esas veces en las que apenas despiertas y te percatas que tu cama está humedecida por sudor y acobijarte, te provoca más frío del que puedes eliminar dentro del edredón.
Soñé que mi padre había planeado la destrucción del mundo con una bomba nuclear, y mis hermanas y yo íbamos a ser partícipes del suceso destructor cada uno alternando una función maligna, Paola iba a ser quien activara el switch que detonara la bomba, Clarisa por su parte iba a ser la que dejara caer de una gigantesca grúa el arma de destrucción en cadena y yo iba a encargarme de la logística de hacerle saber a ambas partes a qué hora hacer cada una de sus encomiendas.
Se erigió una gran estructura que fungía de trampolín para dejar caer en su momento, una especie de cartucho de mágnum, un carrete de varios misiles rojos que tendrían rotulada una leyenda publicitaria que leyera a lo largo “Siempre Coca-Cola” (imagino fueron los patrocinadores del fin del mundo en mi sueño) y se ubicara en medio de la calle donde crecí, afuera de la casa de mis padres y todo lucía viejo, sereno y como siempre, lleno de perros callejeros.
Todo estaba listo, de la manera más cómoda y cercanos a la estructura de metal, Clarisa y yo estábamos comunicándonos con Paola por radio y alistando todo para el éxito de la misión encomendada por nuestro progenitor quien se acerca a nosotros y nos indica en cuenta regresiva el tiempo para la ejecución, 5… 4… 3… 2… 1… click y se abre la gran tenaza que sostenía el cartucho de misiles que en cámara lenta caían, hasta tocar suelo.
Al impacto contra el suelo simplemente tronaron como botellas de cristal y dejaron escapar un gas verdoso que iba rápidamente expandiéndose sobre el paisaje. Simplemente sabía que era el momento de activar la segunda fase del proyecto y con la mirada le hice saber a mi hermana que empezara a correr mientras por el radio gritaba imperativamente la activación del detonante para que empezara flamear el gas, “¡ahora, ahora!“.
Seguíamos corriendo despavoridos, yo volteé para atrás y pude ver como una especie de chispa hizo que se empezara la combustión ha convertirse en llamaradas que no tardaron en abrazar a mi padre, mientras mi hermana y yo seguíamos corriendo, dejé de voltear hacia atrás y miraba sólo hacia al frente y al piso de pronto para poder ver por donde iba pisando y como las llamas iban alcanzándonos y derritiendo las suelas del calzado, ya sabía que Paola también había sido alcanzada por las llamas, por que se encontraba en la azotea de la que había sido nuestra casa de la niñez y de reojo podía sentir la silueta de mi otra hermana a la que de pronto le escuché un grito seco y de derrota, que me indicara su claudicación ante la vida y yo, no podía dejar de correr, cada vez más cansado y con menos intención de salvarme, me dejé caer y sentí como el calor recorrió velozmente mis piernas y en ese momento desperté.
Angustiado quedé unas dos horas despierto y tratando de analizar por qué había soñado tal cosa, de pronto me quedé pensando: ¿y si me pasara algo mortal?… ¡tengo que besuquearme de perdida!

Después de haber chutádome una conversación de la manera más indiscreta en el metro, me sentí un poco apenado por el chisme.

Encontrábame yo ubicado en uno de los asientos designados para ancianos, embarazadas y personas con incapacidades notorias (el vagón iba casi vacío), llevaba mis audífonos puestos con volumen bajo para poder escuchar sonidos incidentales, y en este caso, conversaciones. Como siempre mirando hacia la infografía de las estaciones de la línea rosada, para ir contabilizando las paradas y que no se me fuera a pasar la mía (ya me ha pasado y es una pérdida de tiempo recuperar la ruta), no sólo veo la gráfica de los iconos, sino también, la publicidad. En este caso, una publicidad horrenda de aceite de soya recomendado por el güey ese del yoga Alejandro Maldonado que en su vida, estoy seguro, ha de haber agarrado un sartén y puesto a cocinar algo con aceite de soya que anuncia. Total que pues entre la comunicación de la línea 1 y el “come sabroso y sano” del babosete ése, pues que empiezo a oír a mis vecinos que iban diciéndose: (recreación casi fidedigna de lo que iban diciendo)
Maricón A: Pues que llego a mi cita a ciegas y resulta ser una gorda toda naca, que no dejaba de verme y decirme que estoy bonito, ¡ash! cómo detesto que me digan eso, creen que así les diré que quiero seamos algo.
Maricón B: Hay mana, pues pobrecita, pero cuando pasa éso uno debe aprovecharse y dejar que te pichen la cena, les das algo de alas para sacarles una o dos bebidas del bar y le dices que le vas a marcar y que la pasastes muy bien con el.
Maricón A: Pues así lo hice, nos fuimos a cenar al Samborns y me hice espacio para postre, pero me estaba aburriendo como ostra…
Maricón B: ¿Y la ostra? jijiji (risitas ridículas con palmada sobre el hombro de Maricón A)
Maricón A: Pues me sambé unas enchiladas suizas y me las chingué con cerveza.
Maricón B: ¡Así se hace! yo una vez me di a un carnal que me pichó una cena en el Italianis de la Zona Rosa y hasta con vino terminamos, pues es que sólo así, cuando uno se mediochichifea, pues a lugares que valgan la pena ¿no?
Maricón A: Así es reina, de ahora en adelante diré “hola, soy Zorra… y estoy muy hambrienta” jijiji (risas con ademanes reales)
Maricón B: Dirás “hola soy Zorra… y estoy muy sola” jijijiji
No pude contenerme la risa, y notando que habían notado mi indiscreta indiscreción de oír toda su plática de manera discreta, pues que me bajo en una estación que no era la mía y con discreción me levanté y salí.
Seguro que fui su plato principal en el resto de su trayecto, pero mi frente en alto al bajarme decía: Hola, no seré zorra… pero creo, ceno mejor que ustedes.
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Jojo primero, odié el nombre de este post, pero después de comer 3 quesadillas de sesos, una gordita especia y un taquito de surtida, pues el sueño puede ganarle a cualquiera y las ideas se ven bloqueadas por el exceso de colesterol y cadenas de lípidos saturadas circulando por mi organismo. Mas sin embargo, sigo conservando el botón del pantalón en mi lugar y no ha botado hacia ninguna dirección con un mortal descalabre como destino.
Resulta que ayer, saliendo a una hora decente del trabajo (presumo, había aún luz solar) que llego a mis rumbos de vivienda y me empiezo a decir a mi mismo: mi mismo, hace años que no entras al chat para hacer uso de tus redacciones macuarras y ligotearte a algún caliente usuario de la red. Pues armándome de ego y jocosidad, que voy a un cyber y que ocupo un ordenador lentísimo, y que tecleo el www de una página de ésas para el desfogue de calenturas y pues ingenuamente esperaba encontrar un titipuchal de mails en espera de mi lectura… ¡nada! Asombrado por la ausencia, continué dentro del sitio para checar el listado de cyberfogosos y hacer uso de mi selección natural y ver con cuál lograba tener algún intento de conversación.
A la fecha, ni por medios electrónicos tengo suerte en el ligue, por que siempre peco de falta de adecuación a la situación (dicho de otra forma: soy pésimo para coquetear). El perfil que tengo en el sitio, tiene una leyenda igual de pendeja que todas las cosas que escribo como estos párrafos y pues en verdad ni me describo, ni tengo redactadas mis intensiones y el manejo de mis fotos no son como la mayoría de estos menesteres que terminan siendo close ups de sus miembros erectos o de sus traseros fotochopeados.
Pues que me convenzo después de algunos minutos de invisibilidad, de que al que no escribe, Dios no lo lee y pues empiezo a mandar algunas letras personalizadas a unos cuantos candidatos… ¡nada!
Aún más frustrado que extrañado, pues dejo encendida la página, y me meto a leer y actualizarme en noticias de mails con amigos y familiares. A unos minutos de retirarme del establecimiento, recuerdo por qué tenía años de no meterme al chat… ¡que me llega una contestación! mórbidamente curioso, la leo y comienza algo resumido así:
VÍCITIMA: ¿Qué pedo con tu perfil, ¿en verdad te crees parido por Dios? (mi perfil es una introducción que pensaba usar para este blog, que dice algo así como que soy la venida de Jesucristo jojo)
YO: Nel, la neta es más que una herejía y pensé que se entendería así (de pronto que me cae el veinte) ¿se interpreta como una mamonería de mi parte?
VÍCTIMA: Pues tienes que tomar en cuenta que habremos varios usuarios que sí creemos en Dios.
YO: Mmm, pues entonces tendré que cambiar de perfil. (entiendo ahora, por qué nadie me contesta nada y mucho menos me mandan a recordar el 10 de mayo) pero, ¿dónde, cómo y cuándo nos conocemos?
VÍCTIMA: Huy, ¿así de rápido? hola ¿cómo te llamas, a qué te dedicas? (odio las preguntas de cajón y que son necesariamente inútiles)
YO: Pues soy Ricardo y me molestan un tanto tener que socializar por mails y prefiero mejor nos conocernos en una especie de cita para tener que improvisar preguntas y cumplir ciertos requerimientos que le exigimos a las personas como caernos bien, ser chistosos y gustarnos ¿no crees?
VÍCTIMA: Mmm, tienes un punto, pues yo soy Esteban y sí me late que nos conozcamos ¿cuándo puedes?
En ese momento me dije a mi mismo: mi mismo, pues parece que todo está resultando muy bien, le invitaré una copa de vino el fin de semana (los cafés son para las amistades o señoras copetudas) y me rasuraré y me pondré mis tennis de la Selección Mexicana que están bien bonitos y haré uso de mis mejores chistes de Pepito y todas esas mamadas que se le ocurren a un adolescente ñoño cuando la morra popular del salón lo saluda por primera vez.
YO: Pues qué te parece nos vemos el sábado a las 7:00pm en…. ¡PLAF! que se va la luz…
Chale… ¿así o más jodida la situación?
La cuenta más absurda. Fuimos a comer al Mac Donalds de la pasta, Italiani’s por motivos de despedida a la pequeña Alma (que era en ocasiones, tal cual el alma de la fiesta) y sugirió ir a comer espaguetti. Nos coordinamos, y llegamos un pequeño grupo de personas. Desde un principio, la señal vivida en la entrada, debió ser suficiente, pero la ignoramos como Pedro se hizo pendejo con la crucificada de Jesús y valiéndonos sorbete, ingresamos: “no tenemos mesa… ¡ah! si tenemos la del rincón” una mesa ubicada en las penumbras del restaurante, poco faltó para que nos hubiera acompañado un muerto de 6 días inflado y azul, de comensal.
El mesero que tenía un nombre impronunciable “Nabor“, que me evocó la pieza musical “Libertad” de la ópera de Verdi “Nabuco” basada en la vida del imperio de Nabuconodonosor II; éste, nos atendía por facetas coleccionables y el servicio era pésimo. Traía los platillos por turnos prolongados e invertía los primeros tiempos por segundos tiempos innovando así, la comida de su local, a lo cual nos dio por perdonarle los esos detalles consecuentes por el hambre que 40 minutos de espera por la primera bebida nos había causado.
Devoramos las manifestaciones culinarias, por que debíamos regresar a la oficina, pedimos la cuenta y otros minutos de ausencia de nuestro querido emperador sucesor de Nabopolasar, no nos liberó de Babilonia, sino todo lo contrario, nos llegó con una tardía ejecución de báucheres que nos hizo llegar tarde a trabajar.
¿La prueba?

P.D. Querido Nabuconodonosor, dedícate a seguir colgando plantas en tus jardines, por que la mesereada no se te da nadita. Atte: tu pueblo oficinista.
Un tema que se ha vuelto recurrente en la oficina se originó con la llegada del nuevo Jetta, que si está chido, que si está bien equis, pero en lo que han todos coincidido es que el carro no rifa. Que los interiores del mismo parecen los del Chevy, que sigue siendo exactamente el mismo, que no le metieron ondita y que para acabarla de chingar, está bien pinche caro.
¿Nuevo Jetta? para mi gusto es como los Doritos de la Sabritas, simplemente le ponen otro empaque o dicen que tiene más chilito o sabor mejorado y se venden como botellas de agua en el desierto.
Hombres (por que saber de carros es más de weyes que de chicas) ¿para qué armar polémica de algo tan poco relevante, como los partidos de la Selección mexicana, si sabemos todo seguirá absolutamente igual? el Jetta no va a mejorar, para éso, sacan mejor otros modelos de carros y la Selección mexicana… nunca va a ganar si a sus integrantes analfabetas, feos y que ganan mejor que el presidente, no les enseñan a jugar como equipo y dejaran sus mamadas protagónicas.

Mejor alégrense, que si traes carros como este, tendrán mujeres como esta… ¡grrrr!
Ayer, tras haber tragado un chingo de galletas, la Güera sólo viéndome me hizo saber con una mirada eres un tragón; luego preguntó:
- “Si fueras un carbohidrato, ¿qué serías?” Me puse a pensar en la respuesta un momento con los ojos dirigidos al techo.
- “Sería el chipote de alguna extremidad de un bolillo” Respondí satisfecho de mi pregunta, por que en verdad es mi parte favorita de los bolillos, además de que es a mi gusto, el mejor de los panes por que lo puedes hacer capirotada, mollete dulce o salado, lo usas para acompañar los chilaquiles, comerlo con un tamal dentro, untarle queso crema y mermelada, mojarlo con salsa, con frijoles de la olla o sopearlo con chocolate caliente.
- “Mmmm, y ¿si fueras un vegetal?“
- “Una calabacita“. Después de vacilar ésa fue mi respuesta.
- “¿Y una fruta?“
- “Una guayaba“. No dudé y respondí casi sin pensarlo.
“En verdad (continuó) yo no te veo cara de calabacita, eres un Salsifi“. Nunca había oído antes de él, lo busqué y… ahora viviré con la idea de pensar que soy el equivalente a un camote, que debe vivir bajo la tierra… chale, pero dice que son muy ricos capeados. Tendré que probarlos.

Ayer tuve una compra compulsiva, me confieso una presa fácil de capturar cuando los empaques, las ediciones y el producto en general son bonitos; soy como el niño gordo a los que todos en la primaria le pegaban “la trais” y se iban corriendo con carcajadas descomunales al viento, y éste por la desproporción de su estómago en referencia a las piernas, sus intentos se tornan inútiles tras intentar alcanzar a los roñosos que le contagiaron el mal.
Debo aclarar que antes de verme sacar la tarjeta de la cartera, tuve que rondar una hora (así de patético mi intento) la cajita, hasta creo que una de las vigilantes del Mixup, ya me había echado el ojo y no me la podía quitar de encima.
Intenté distraerme con otros productos que me ayudaran evitar caer en la tentación, a los cuales (ahora) no puedo reprocharles nada, lo hecho, hecho está.
Allison Goldrapp intentaba alejarme, seduciéndome con sus remixes y cola de pavo real, pero no lo consiguió; por más pasos cual epiléctica que diera Elaine Benes (Seinfeld) y me prometiera horas y horas de diversión, tampoco fue lo suficientemente poderosa (igual por que creo, que sí estaba caro). Asemejaba cual una ave de carroña, y haciendo surcos en la tienda, autoconvenciéndome de evitar un gasto que me implicara el hambre como de niño de calle por el resto de la quincena, mi lado masoquista, pero aún más notorio mi consumista interno, acabó por ceder ante Sex and the City…

La compra estaba hecha, el remordimiento estaba comenzando, compré la caja… compré la caja… compré la caja… monotoneaba para mis adentros. Encendí un cigarro y seguí caminando sin rumbo, esperando encontrar un descanso mental, había agotado mis pocas neuronas en una vanalidad, y me encontraba desgastado sin duda alguna. Un café… éso necesito…
Llegué, ordené uno grande y me senté a beberlo mientras buscaba zorrear con alguien, aferrándome a la idea de que éso me podría hacer olvidar por instantes mi opción a la vida de los pobres (estoy seguro que Teresa de Calcuta, hubiera hecho lo mismo, sólo que ella quedó en el trance de la misioneriada).
No pude ligar con nadie (como de costumbre) y mejor saqué un libro y me puse a leer… Con la poca luz del lugar, no pasaron 3 páginas cuando ya me dolía la cabeza y decidí terminar el brebaje y dirigirme a casa. No había nada que pudiera hacer, mas que hacer uso de la compra, lo cual me atraía indiscutiblemente.
Salí, tome mi ruta peatonal y atravesé la Zona Rosa. Caminando por el pasillo de la piratería que hace de umbral a la estación del metro Insurgentes, encontraba mira en la piratería… Sex and the City temporada 6 a la venta… “jo jo… yo la tengo ahora original… y a la vez soy tan pobre…“
Unos gritos me detuvieron a ser espectador de una riña urbana de la cual, la gente en vez de estar angustiada, estaba haciendo apuestas verbales como en una pelea clandestina de perros.
Dos weyes, zonarocescos estaban de luchadores estelares en una de las entradas del metro. La gente los animaba a que se dieran en su madre y hasta les aplaudían y echaban porras.
“Vamos maricón, dale en su madre“; “agárralo“; “de los pelos putito” era los gritos que me hicieron asignarme en primera fila al evento que sin duda, me hizo olvidar que ahora estaba pobre y que por lo menos no me estaba agarrando a golpes con otro wey.
Tirándose moquetes al aire sin éxito alguno y azuzándose como perros rabiosos, se hacían de empujones a mano extendida y por cada intento de puñetazo, seguían dos pasos en retirada. Uno de ellos resbaló dejando al descubierto su cabellera, teñida de mechones rubios y en corte de caricatura japonesa, ante su adversario quien no dudó en agarrarla con las dos manos y usando la cabeza como eje perpendicular de un volantín, hizo mover el resto del cuerpo abatido un volantín, a quien hizo girar 360 grados por lo menos 6 vueltas completas hasta que la inercia del huracanazo y el peso en movimiento del ingrato, debilitó su cuero cabelludo y terminó de ranazo en el suelo mientras que el agresor en trofeo de cacería, se quedó con dos mechones exhalando furibundo.
Hasta ese momento, sus amigos, evitaron que se volvieran a enfrentar. Se metió la pandilla del ganador al metro, y el derrotado y compañía se retiraron.
Todos volvieron a transitar con normalidad y los oficiales que estaba para cuidar a la población, terminaron de tragarse sus elotes nadando en mayonesa con singular gusto, asegurándose que no hubiera un robo o algún delito en la zona de su cuidado.

Escenario: El camión.
Protagonistas: Señora gorda con pantalones blancos, por donde los cuales, deja asomar su tanga violeta, quien también se trasluce. Oficinista, con un traje Aldo Conti panzón con un celular que permite hacer grabaciones de viedo.
Director: De seguro, Diego Luna dándoselas de director alternativo y chic.
Eran las 8:55 de la mañana (para algunos madrugada, cuando crudo se está) y el camión sobre Reforma se mueve con singular lentitud, toda la gente apretada, trata de evitar invadir más sus espacios personales, pero a la novicia de lentes setenteros, se le cae su escapulario y debe agacharse a recogerlo, pero como por reproducción de los pescados y los panes en milagro de Jesús, su trasero creció de la nada y hace que todos los tripulantes se peguen más para que la sierva de Dios, deje volver respirar a todos. Nunca faltando los gandallas, que apenas se desocupa un lugar, empuja como en un incendio a los demás para poder hacer uso ocupacional del vacante y sentarse haciéndose pendejo de la chica que trae collarín cervical y que por sus torpes movimientos, no pudo llegar antes, pero que tenía la esperanza de hacerlo.
Una estudiante come melón e impregna la unidad con su bote de a litro, mientras chismorrea con su compañera sobre un tal Ernersto, que se le queda viendo en el salón de clases. Viaja una agente de tránsito, quien no termina de maquillarse unas líneas azules sobre los párpados morenos, para hacer un contraste de mal gusto y grotesco. El señor de cachucha que viene completamente dormido, se deja balancear por la inercia del camión y pasando la cabeza de Luis Donaldo Colosio, el chofer frena de manera más abrupta, lo que hace que su frente tope con el tubo, y el impacto le hace despertar.
Todo parece un día normal en el transporte colectivo (sonidos incidentales de tráfico sobre Reforma a las 8:55 am).
-¡NO me tome video!
Una voz en tiple agudísimo, llena de indignación y rabia, rompe la armonía de los pasajeros. Todos voltean para tener la primicia del escándalo y saber si habrán golpes, crucificados o de qué se llenará la hoguera de las brujas.
-¡NO me tome video, pinche depravado!
Acción que le hace tomar el celular del neo-cineasta de un arrebato iracundo.
-Regréseme el celular. Con voz susurrante, discreta y todo colorado, el oficinista le hace petición a la señora.
-Abajo te lo doy cabrón, ¡pero tienes que borrar lo que tomaste!. Para esto, todos los tripulantes varones atinaban a voltear a ver a la víctima del cineasta amateur, para cerciorarse que tan sabrosa estaba y aplaudir o aborrecer el hecho; las mujeres por su cuenta, maldecían con su mirada y vomitaban el hecho mientras nuestros protagonistas bajaban de la unidad…
Para todo esto, el único indiferente fue el León de la señalización, él sólo desea que no se corte la gente las uñas en el camión… por que es antihigiénico.
Bueno, ya nos lo tenía advertido Jaime Mausán: “están entre nosotros” y sólo fue juzgado por tener pésimo gusto para vestir y tener ojeras de teporochero; México se volvió la Meca de albergue para estos seres del espacio exterior y hacer de su anonimato, un oficio honrado y público: ahí está Ana Bárbara y su “me asusta pera me gusta“, canción con un grito desesperado por sus pasiones ovniezcas-zoofílicas y su pasión desmesurada por los hombre lobos. O más popular actualmente, Martha Higareda y su Amarte duele, y su bodrio de Chicas Mal, y como acaparó las portadas de revistas de prestigio como 20ytantos, Eres y Conozca Mas (jo jo); y ahora este varón extraterrestre… totalmente marte.
