El lunes que regresé de Guadalajara (visita mega express que duró del sábado 8:00pm a lunes 5:00am), y tras haber encontrado un ofertón de avión por AeroCalifornia, pos que me salió lo aristócrata y que mis señores padres me pichan la mitad del vuelo para “llegar a tiempo al trabajo” (ése día llegué tardísimo, por que el aeropuerto está hasta la verga de lejos de donde trabajo y en metro me eché una hora y cacho).
Pues el chiste es que las azafatas, gordas ellas y de muy mala gana se la pasaban regañándonos a sus pasajeros, “no cruce la pierna”, “no use artículos electrónicos”, “no puede comer barras de granola”, “no puede inclinar su asiento ahorita”, “¿no entendió que no puede cruzar la pierna?” y pues el viaje fue infame por que yo iba sentado del lado del ala izquierda y pues como era la hora en la que empezaba a salir el sol, pues se reflejó todo el puto vuelo y quise cerrar la ventanilla y la azafata más gorda (la cual tenía una pañoleta amarrada en el cuello, que hacía de ella verse aún, más gorda jojo) me dijo “no puedes cerrar la ventanilla“.
Pero todo fue tan raro cuando el piloto del vuelo avisándonos de nuestro próximo aterrizaje mientras yo estaba en el baño alcancé a oir: “Buenos días señores, les habla su capitán Chris Cunningham [...] estaremos llegando a la Ciudad de México en unos 20 minutos…” ¿qué qué? simplemente me autoconvencí que había escuchado mal y que fue parte de mi imaginación, agregándole a eso que dentro de la pequeña aula sanitaria, uno puede dedicarle más atención a mis heses y a mi ese, que a esos avisos.
Pero una vez aterrizados y regañados por última vez por nuestras sobrecargos gordas, una de ellas nos dio las gracias a nombre del capitán Chris Cunningham y su tripulación.
Esa vez sí escuché bien… el magnífico director (algunos de mis mejores videos de la historia como All is full of love de Björk, Only you de Portishead o Frozen de Madonna y el inolvidable Come to daddy de Aphex Twin) ¡hizo de mi vuelo un video! estoy seguro que nada más lo musicalizará con de seguro, con el nuevo sencillo de los The Horrors.
Tendré que estar muy al pendiente, ¡a lo mejor eso explica el malhumorismo de las azafatas!
Aunque, existiendo cientos de Juanes Pérez en todo Latinoamérica… ¿podrían haber dos Chris Cunningham?, o de plano ¿habré escuchado mal?
¡Albricias, albricias! oí escupir el pronunciamiento de mis entrañas al saberme que en fin de quincena, el mejor paso del ocaso de la hambruna tiene una recompensa: salario.
En andanzas de pobretón, y tener que recurrir a la dieta del taco y la torta de queso de puerco (lo amo), uno debe estirar los centavitos para no dejar de comer, fumar y divertirse tomando. Pero, ¿qué es lo que nos pasa a los asalariados que apenas llega la raya, buscamos gastar al menos un diezmo siempre en alguna pendejada? en mi caso ya se volvió una acción involuntaria que terminará en ser una costumbre-adicción casi tan parecida, como a la de inyectarse heroína, los drogadictos snob.
Las prioridades, empero, pueden ser tan dispares como absurdas. Sucede que en elmejordepartamentodelmundo, al cual hemos dejado descansar por la paz en cuanto a la decoración habitacional del mismo, le viene haciendo falta una sala desde hace ya algún tiempo y por una negación mental de convivo de gustos, no hemos podido decidir cómo será el espacio para recibir a las visitas (mmm más bien las de Dorito, yo realmente no tengo). Yo me doy con que haya un sofá cómodo y una coffee table cuadrada para poner las revistas, si llegan a haber perros dálmatas de porcelana, abanicos barrocos enmarcados, lámparas de cuentas de vidrio imitación diamantes y carpetitas en los posa brazos, me daría igual.
Pero, si uno se chinga durante dos semanas con horarios anti-vida social, ¿no será entonces necesario darse un gusto banal, personalizado y pueril? yo digo que sí y así será: ¡videojuegos!, mi supositorio mental de toda la vida.
Soy bien ñoño en ése aspecto, los amo, soy el fans más fans de los Resident Evil y cualquier juego gore de pelea. Si Manoela Torres dice en alguna canción algo así como “acéptame como soy” y si Maribel Guardia cree que nadie notamos las operaciones que se ha hecho, pos yo digo “¡güan up!”
Hice algún tipo de inventario (mental) de lo que le he invertido a ése vicio que cargo desde que el Nintendo sacó el “tapete” y pues… chale, es algodón de azúcar.
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Después de un rato de ausencia, por cuestiones que sólo guardaré en mi santo pecho (éso lo diría la Virgen de Guadalupe), que en realidad es por que tengo más trabajo que nunca, me he podido zafar un ratito de mis labores (jojo es que no está mi jefe) y pues les podré actualizar con mi ajetreada vida de novela: Tengo un putero de trabajo.
Y ya.
Pero pues ¿en qué consiste que el trabajo nos absorbe de manera que descuidemos tanto un blog que en esencia es como un hijo, sino soy un padre desnaturalizado? o te ha pasado que de pronto ¿que dejas de regar las plantas?, o peor aún para aquellos que les gusten las mascotas, que olviden de limpiarle las gracias del animal, y permitan el cúmulo de inmundicia de manera que se genere de forma espontánea (como diría Aristóteles) una comunidad de cucarachas y éstas mismas se extingan a causa de tanta popó canina y decidan morir por la paz, depositando en una fosa común de manera ordenada los cadáveres de sus iguales para no hacer más asquerosa la cocina.
Yo lo único que pienso es que entre más trabajo tengo, más deberían pagarme, pero como que en México, ésa ley aplica perfectamente para aquellos que saben tener un colmillo en los enfrentamientos con el jefe y tienen un autoestima tan cabronamente demandante de justicia, que logran, no sólo un sueldo envidiable, sino, un asenso lunar y respeto de sus colegas. En mi caso, sé que soy bueno en lo que hago (jojo me gustaría hacer una entrevista grabada con un prostituto de la Zona Rosa y grabar con zoom ésa parte), pero siempre he tenido un pedo atorado en ese rubro que me causa una peritonitis de recompensa propia.
Me sudan pies, las manos, la espalda, las nalgas, ingle, codos, rodillas, pecho y desde luego… la frente de sólo pensar pedir cierto reajuste a mis ingresos por la calidad de mi trabajo, aquí es cuando, se congelaría la imagen y voltearía a cámara para justificarme: La verdad es que soy tan pinchemente perfeccionista, que me ultra demando tanto las cosas que cualquier detalle que no haya logrado ver por mi parte y lo detecte ver otra persona más, me hace derretir como la bruja ésa de Oz cuando le vierten agua. Aquí es cuando después de mi justificación (que más bien es un pensamiento que no digo ante el jurado, por que inmediatamente me condenarían por darles otra razón más de mi culpabilidad) sigo mi discurso, bueno el pedo es, que ir a hablar de reajustes económicos, me aterra y pienso que me dirán: “estás despedido, eres un vil manatí sin talento y creemos que si la cacería de brujas siguiera en pié, diríamos que tu haces conjuros dentro de círculos de sal y degüellas gallinas blancas“… y ps no, no quiero que me corran diciéndome éso mientras me escupen la cara con un gargajo con coágulos de sangre y migajas de Doraditas Tía Rosa.
… Chale…
Ahí es cuando el compañero ñoño que trabaja en el área de sistemas, el antisocial, llegaría conmigo y me diría:
- “Entiendo como te sientes, a mi me pasa lo mismo con las mujeres (doble chale para mis adentros) no entiendo por qué me rechazan (mientras dice éso, simplemente voy recorriendo de arriba a abajo como foco de copiadora su imagen, pelo seboso, lentes, gordo y con espinillas que evitó por seguridad rasurar, por lo que quedan algunas barbas sobre su papada; camiseta negra XXL del Señor de los Anillos o SpiderMan 3 fajada y pantalones Dockers con pinzas, tennis de alta tecnología con burbujas de aire amortiguadoras) siempre les sonrío cuando les hago llegar en los reventones (haciendo un tronado de pulgar con el índice y guiñando el ojo izquierdo de forma cool por la palabra) bebidas juveniles como un Caribe, pero pido al mesero se lo sirva en un taza, para que la pueda agarrar con seguridad, y le ponga una sombrillita de papel, y una foto mía con mi teléfono de casa con una leyenda que diga que no me marque después de las 10:20pm por que no quiero que despierte mi madre por que sufre de los nervios.
Es más, ¿tienes planes para este sábado?, ¿te gustaría que nos vayamos a conquistar a unas nenorras? (repite el tick del ojo y el chasquido de dedos) después de mi noche de Juegos de Roll y nos llevamos a toda la pandilla, que como nos toca esa noche escenario de vampiros contra elfos, nos vestimos de negro…”
Chale, éso acabaré usando.
¿Te has puesto a pensar en las en las luminarias que dejaron de brillar, por que en realidad nunca fueron luminosas? yo sí, me pongo a imaginar en el qué pensarán éstas personas (que hoy en día viven de vender garnachas fuera de su casa como Lucila Mariscal) llegan a ver alguna grabación en su VHS de lo que hicieron en “su mejor época” y se auto cercenan con una de estas dos sopas: una es cuando observa la proyección, cae en cuenta del ridículo que hacía para ganarse la esperanza de llegar a ser famoso y la segunda sopa, radica en que se aferre a la época y se la crea a tal grado que defienda su look y sienta que tiene la obligación moral de adoctrinar a otros que están empezando su carrera, como es el caso de la mega looser de Mariana Garza haciéndola de juez en el programa este chafa de Televisa de Timbiriche “After-Dead-Reloaded“.
Pero me puse a hacer una terna de mis tres fracasadas favoritas, que hoy en día si se llegan a ver en cualquiera de sus abortos de videos musicales, les debe dar la peor cruda humana que terminará en depresivos ingeridos con Anís del Miko.
La terna fue:
a) Fey
b) Irán Castillo
c) Lynda…
¿Quieres saber quién ganó?
¿Qué pinche pedo con su baile en esa oficina espacial y ella vestida de repartidora de pollo frito en motocicleta? Nt, nt, nt… ¡qué vergüenza!
Amo a Nancy Rubias, creo, tiene todo lo que los chafas de Moderatto querían hacer, pero en chido por que logran fusionar bien lo ochentero y el look está como con mucha ondita.
Sé que no es sano, pero convoco a que me regalen el disco y a cambio le haré al oportunista (por oportuna y favorable respuesta) una mmm cita-agradecida-con-nieve-de-chocochips como retribución al pepenaje público de mi parte.
jojo anden, anden…
¿The Matrix, Quién engañó a Roger Rabbit? posiblemente te serán familiares los esos nombres y más aún encontrar en tu memoria algunas imágenes que te evoquen una caída en cámara lenta en rotación mientras vemos la velocidad de unas balas contra un wey más hábil que los del circo chino de Pekín; o una voluptuosa damisela de vestido rosado que en su zoofilia ama un conejo, posee una linda pechotrampa oculta en sus sabrinióticas pelotas.
Pero ¿por qué obviar nuestros grandes adelantos tecnológicos dentro del ingenio de los mexicanos? esos aparecidos y desaparecidos tipo Capulina con sonidos metálicos, o esos laboratorios de foquitos del Santo y qué mejor ejemplo que las pastillas de Chiquitolina del Chapulín Colorado… ¡qué The Matrix ni qué efectos especiales de Terminatos 2!, México rulea y para muestra un botón: Don Enrique Guzmán con El rock de la cárcel.
Disfrútenlo.
Hoy fue uno de esos días en los que poder incorporarse para asistir al trabajo, se vuelve una verdadera tortura. Tras el acumulamiento de desvelos laborales que aunados con los desvelos de excesos juveniles(¿?) del fin de semana y tener que desmañanarse apropiadamente para poder efectuar los menesteres del aseo personal y no llegar oliendo a pedo de cama, o la impresión de haber comido una dona glaseada y en la mejilla proyectar un camino níveo logrado por la sequía de la saliva nocturna.
Salí del trabajo ayer a una hora que no podría presumir de ser temprano, ése término lo disfruto a mí modo cuando o una de dos, o tengo una invitación al placer de la fermentación de los azúcares de la cebada y la uva; o que de perdida esté en ocaso el sol. Pero ninguna de éstas se dio, sino, todo lo contrario, había lluvia, eran las 10 de la noche (ante ayer salimos a la 1:50 am) y mi amiba me exigía el pan de cada día. Simplemente me desplomé y no pude cenar de lo cansado que estaba.
Hoy como cangrejo ermitaño desperté dentro del edredón y las sábanas rosadas después de un letargo fantástico donde fui protagonista a un lado de Paula Abdul y Milla Jovovich en una aventura absurda de sables y dinamitas. La alarma despertador ejecutó su labor con un volumen tan inquisidor como abyecto “levántate güevón, levántate” se podía traducir el ring ring de su monotónica voz. No podía siquiera extender el brazo para callarle… cuando de pronto por la ventana llegaba un sonido mágico que me despertó. No pude entender el resultado mágico que me llenó de vitalidad, simplemente me despertó:
¿Aplica igual si vivo en la Roma Norte?
Debo compensarles, ahora que esta ha sido la semana de nivelación laboral (osea una verdadera chinga), nuevas responsabilidades, nuevos compañeros de trabajos y desde luego menos tiempo para mi, menos vida social, menos sueño, menos blog…
Argumentando a mi corazón, espero no se repita una semana así y listo. Pero ¿es posible que dicha situación me amargue más? para nada, simplemente llevar en vida una terapia ocupacional al grado máximo como este, me hace pensar que ahora sí estoy desquitando el sueldo como si fuera excavador petrolero.
Estoy a escondidas, nadie me ve. Hago cara como si estuviera redactando un racional sobre las imágenes que he tratado para una campaña que lleva a Michelín y su mascota ésa, gordito como lleno de lonjas adecuadamente representadas por llantas; entonces, ahora, soy un verdadero argumentador de los visuales que competen a mi célula de trabajo. jojo
Camaleónicamente, he mimetizado en el tapiz de mi asiento. Sólo se oyen las teclas cual pianola y nadie extraña mi ausencia. “¿No estaba peloteando una campaña con Mariana?”; “a de estar en el baño, ¿qué no?“… No señores, estoy tal cual en mi lugar, oyendo Kudu y redactando esta pésima justificación de mi ausencia bloguera, que llena de vacío mi corazón. Pero como en vida no tendré hijos post-preñación en alguna mujer que me entregase su jugo virginal y abriera su bistec fogoso a mi; es entonces cuando tengo, por convicción, el gusto de darle vida a mis estupideces y bautizarles cual sacerdote pederasta, a mis niños que llegaran a pulular de fértiles espermatozoos.
Prometo, prometo escribirles. No me odien por ser bonito.
Próximamente estaré en sus lechos cálidos de pasión reproductoria.
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La denominación de viernes infame, se denomina entre amigos y yo, a tener que oír música una rola chafísima para ponernos de buen humor. Llegar a escuchar con dignidad el arrabal, hacerlo nuestro y divertirnos para que saliendo de la jornada laboral, nos vayamos por unos alcoholes y ponernos hasta la madre.
Hay un listado de música que entra en la infame categoría, pero siempre tiene que haber un plus que le el peso necesario para ser memorable y sea, dentro de su rubro, una pieza magnífica.
¿Qué se necesita para categorizar una infamia?
- Una letra mala. Pueden encontrarse canciones muy cursis, que no por éso, tengan que ser malas, pero la intención es la que les da en la madre. Es decir, si en la canción llegara a decir “tus besos ya no me saben como antes” podría ser una comparativa temporal del desgaste que la rutina y la extinción amorosa trajo como consecuencia, por lo que que hay dos formas de decirlo, de manera nostálgica o de manera de reclamo, cualquiera podría quedar. Una infame forma de cantarlo sería con jadeo de sensualidad y terminar la frase con un “ajúa“.
Mala letra también es, cuando simplemente es una pendejada lo que te digan, un lugar común, un sinsentido, como cualquier canción de Caifanes o Jaguares, pero ésos pendejos no son infames, simplemente son chafísimas y ni ganas de escucharlos.
- Un pésimo video. Pese a que la infamia se hace en todo el mundo, desde hace muchos años, hay documentación visual que afirma lo guarro y deplorable de las decadencias en cuestión. No sólo haber logrado capturar un look del momento, que aunado con una letra y música sensacional y más aún, un grupo de fans como retrasados mentales, son las cualidades de la infamia; tener un video que le subraye todo el mal gusto, no tiene precio: es lo vital para coronar todo, todo pero todo lo infame que pudo haber ocultado si no hubiera hecho un video. Éste podría ser el causante de que gane la categoría, por si hubiera sido cuestionado.
¿Un ejemplo?
¡Hey! si tu eres amante de Megadeth, de Anthrax, Death, Slayer, Kiss, Ozzy, y Sepultura, gustas de dejarte crecer el pelo, vestir siempre de mezclilla negra, camisetas negras, estoperoles y botas imitación cuero, masturbarte con portadas ilustradas de muertos vivientes y letras con vértices pronunciados características de Judas Priest y justificas de que su ruido es la orquesta infernal de la más altísima calidad y es lo mejor de lo mejor…
Pues debes saberlo bien, ¡toda su música salió de rockeros de antaño como Chabelo! ahora sí cabrones, el rock llegó para quedarse y debes hacerle reverencia a Javier López cada vez que oigas de su existencia.
¡Satanaaaaás, llena de sangre y vísceras podridas y hediondas a perro inflado de cuatro días, mi alma maldita y sedienta de maldad y licuados de fetos abortados por las prostitutas del infiernoooo!
(Estoy seguro que les ha de encantar éso).