El Huarachito del minibusero.


Mi chat terminó en chatarra.

El chat es el mejor medio de la humanidad mitómana, ¡viva!

Jojo primero, odié el nombre de este post, pero después de comer 3 quesadillas de sesos, una gordita especia y un taquito de surtida, pues el sueño puede ganarle a cualquiera y las ideas se ven bloqueadas por el exceso de colesterol y cadenas de lípidos saturadas circulando por mi organismo. Mas sin embargo, sigo conservando el botón del pantalón en mi lugar y no ha botado hacia ninguna dirección con un mortal descalabre como destino.
Resulta que ayer, saliendo a una hora decente del trabajo (presumo, había aún luz solar) que llego a mis rumbos de vivienda y me empiezo a decir a mi mismo: mi mismo, hace años que no entras al chat para hacer uso de tus redacciones macuarras y ligotearte a algún caliente usuario de la red. Pues armándome de ego y jocosidad, que voy a un cyber y que ocupo un ordenador lentísimo, y que tecleo el www de una página de ésas para el desfogue de calenturas y pues ingenuamente esperaba encontrar un titipuchal de mails en espera de mi lectura… ¡nada! Asombrado por la ausencia, continué dentro del sitio para checar el listado de cyberfogosos y hacer uso de mi selección natural y ver con cuál lograba tener algún intento de conversación.
A la fecha, ni por medios electrónicos tengo suerte en el ligue, por que siempre peco de falta de adecuación a la situación (dicho de otra forma: soy pésimo para coquetear). El perfil que tengo en el sitio, tiene una leyenda igual de pendeja que todas las cosas que escribo como estos párrafos y pues en verdad ni me describo, ni tengo redactadas mis intensiones y el manejo de mis fotos no son como la mayoría de estos menesteres que terminan siendo close ups de sus miembros erectos o de sus traseros fotochopeados.
Pues que me convenzo después de algunos minutos de invisibilidad, de que al que no escribe, Dios no lo lee y pues empiezo a mandar algunas letras personalizadas a unos cuantos candidatos… ¡nada!
Aún más frustrado que extrañado, pues dejo encendida la página, y me meto a leer y actualizarme en noticias de mails con amigos y familiares. A unos minutos de retirarme del establecimiento, recuerdo por qué tenía años de no meterme al chat… ¡que me llega una contestación! mórbidamente curioso, la leo y comienza algo resumido así:
VÍCITIMA: ¿Qué pedo con tu perfil, ¿en verdad te crees parido por Dios? (mi perfil es una introducción que pensaba usar para este blog, que dice algo así como que soy la venida de Jesucristo jojo)
YO: Nel, la neta es más que una herejía y pensé que se entendería así (de pronto que me cae el veinte) ¿se interpreta como una mamonería de mi parte?
VÍCTIMA: Pues tienes que tomar en cuenta que habremos varios usuarios que creemos en Dios.
YO: Mmm, pues entonces tendré que cambiar de perfil. (entiendo ahora, por qué nadie me contesta nada y mucho menos me mandan a recordar el 10 de mayo) pero, ¿dónde, cómo y cuándo nos conocemos?
VÍCTIMA: Huy, ¿así de rápido? hola ¿cómo te llamas, a qué te dedicas? (odio las preguntas de cajón y que son necesariamente inútiles)
YO: Pues soy Ricardo y me molestan un tanto tener que socializar por mails y prefiero mejor nos conocernos en una especie de cita para tener que improvisar preguntas y cumplir ciertos requerimientos que le exigimos a las personas como caernos bien, ser chistosos y gustarnos ¿no crees?
VÍCTIMA: Mmm, tienes un punto, pues yo soy Esteban y sí me late que nos conozcamos ¿cuándo puedes?
En ese momento me dije a mi mismo: mi mismo, pues parece que todo está resultando muy bien, le invitaré una copa de vino el fin de semana (los cafés son para las amistades o señoras copetudas) y me rasuraré y me pondré mis tennis de la Selección Mexicana que están bien bonitos y haré uso de mis mejores chistes de Pepito y todas esas mamadas que se le ocurren a un adolescente ñoño cuando la morra popular del salón lo saluda por primera vez.
YO: Pues qué te parece nos vemos el sábado a las 7:00pm en…. ¡PLAF! que se va la luz…

Chale… ¿así o más jodida la situación?



Quiero ser millonario como Slim.
Agosto 7, 2007, 11:37 pm
Archivado en: Eyaculaciones precoces., Licuados fetales.

Con la actual noticia sobre el hombre con más lana del mundo, en este caso el señor compatriota Slim, he decidido ir con él para dialogarle, en tono de negocios, sobre algunos menesteres que le hagan más rico aún y a mi, tener de perdido algunos millones que me hagan vivir con dignidad y ya no batallar con tener que alargar el sustento de la quincena comiendo equivalentes a la Maruchan para sobrevivir.
Pero antes, debo testear mis maravillosas ideas para llegar con un short-list y garantizarme el futuro en la cita con don Carlitos.

¿Cuáles de éstas son las primicias de mi nueva fortuna?
a) Venderle los órganos de los atletas medallistas mexicanos, como los riñones de Ana Guevara y ejemplos por el estilo. (Para una vez vendidos, darle salir corriendo con el dinero dentro de un maletín mientras río a carcajada suelta al aire “JA, JA, JA” en tono de nunca me alcanzarán)
b) Poner una agencia de retoque digital de calidad, para venderle a TVyNotas y revistas como ésas, mejores tratamientos a las finísimas y atrevidas muchachonas de las portadas como Sabine Moussier que tras unos pésimos ajustes en sus fotos, la pendeja se ha de sentir más bella y los dueños de la revista, muy satisfechos de las ventas. (Pero el chiste es que tendremos un compendio de cuerpos simplemente para pegarle la cara recortada de la pícara luminaria)
c) Comprar la fábrica de Pulparindos, y simplemente darles una nueva presentación y con una campaña que diga “Estos no tienen plomo” y que se venderán como pan caliente. (Y en caso de que digan que sí tiene plomo, demandaremos a los exdueños de la fábrica con el acuse de que nos sabotearon las máquinas por pura venganza)
d) Volver a poner de moda a Timbiriche y hacer un programa con los originales como jueces, dándole todo la autoridad moral a Alix de que regañe a los participantes diciéndoles “¿qué pasa con el dominio escénico, no ves que ser famoso depende de que tanto protagonices en el escenario?“… (ups! eso ya existe… y me acabo de enterar que es una gran mierda… ¡mierda!)
e) Ceñirle a la Selección Mexicana el presupuesto… y con lo que le ahorraremos al país, ¡podremos volver a comprar Texas y Calfornia! (y desde luego, volvérselos a vender a los Estados Unidos)

Y ella jura que nadie pensará: ¿estará fotochopeada?.

Si tienes otras ideas para írselas a vender al Señor Carlos Slim (en un fantástico power point) compártelas conmigo, y nos vamos 50-50 que no soy el avaro maligno que todos serían en caso de que se venda una idea, ¿alguna sugerencia?



Supositorio mental.
Julio 31, 2007, 5:37 pm
Archivado en: De naco, a dios Baco., Eyaculaciones precoces.

¡Albricias, albricias! oí escupir el pronunciamiento de mis entrañas al saberme que en fin de quincena, el mejor paso del ocaso de la hambruna tiene una recompensa: salario.
En andanzas de pobretón, y tener que recurrir a la dieta del taco y la torta de queso de puerco (lo amo), uno debe estirar los centavitos para no dejar de comer, fumar y divertirse tomando. Pero, ¿qué es lo que nos pasa a los asalariados que apenas llega la raya, buscamos gastar al menos un diezmo siempre en alguna pendejada? en mi caso ya se volvió una acción involuntaria que terminará en ser una costumbre-adicción casi tan parecida, como a la de inyectarse heroína, los drogadictos snob.
Las prioridades, empero, pueden ser tan dispares como absurdas. Sucede que en elmejordepartamentodelmundo, al cual hemos dejado descansar por la paz en cuanto a la decoración habitacional del mismo, le viene haciendo falta una sala desde hace ya algún tiempo y por una negación mental de convivo de gustos, no hemos podido decidir cómo será el espacio para recibir a las visitas (mmm más bien las de Dorito, yo realmente no tengo). Yo me doy con que haya un sofá cómodo y una coffee table cuadrada para poner las revistas, si llegan a haber perros dálmatas de porcelana, abanicos barrocos enmarcados, lámparas de cuentas de vidrio imitación diamantes y carpetitas en los posa brazos, me daría igual.
Pero, si uno se chinga durante dos semanas con horarios anti-vida social, ¿no será entonces necesario darse un gusto banal, personalizado y pueril? yo digo que sí y así será: ¡videojuegos!, mi supositorio mental de toda la vida.
Soy bien ñoño en ése aspecto, los amo, soy el fans más fans de los Resident Evil y cualquier juego gore de pelea. Si Manoela Torres dice en alguna canción algo así como “acéptame como soy” y si Maribel Guardia cree que nadie notamos las operaciones que se ha hecho, pos yo digo “¡güan up!”

Hice algún tipo de inventario (mental) de lo que le he invertido a ése vicio que cargo desde que el Nintendo sacó el “tapete” y pues… chale, es algodón de azúcar.



Historia en el Metro.

Sucedió que, habiendo salido temprano del trabajo, tenía una empresa en mente: dirigirme al Mixup a comprar la 8va temporada de Seinfield, por lo que acelerando el paso me dirigí velozmente al Metro Auditorio. El clima amenazaba con una lluvia para quedarse en casa y ver como corrían las gotas por el cristal de la ventana. Me sumergí al túnel de concreto y me ubiqué en espera de mi vagón. Había gente. Se dividió en dos el ingreso de la fracción de gusano de metal y saliendo algunos pasajeros, logré entrar.
Ahí estaba, un individuo con audífonos cual Jacobo Zabludowsky, que con cada partitura a tiempo real que llegaba a su cerebro, lo manifestaba en un virtuoso movimiento de manos, simulando el dominio del instrumento musical en juego.
De pronto, parecía que estuviera oyendo una sinfonía de Shubert, o un solo de jazz en piano, para terminar en un estruendoso final de percusiones, lo que me llegó a maravillar, era la misma pasión con la que disfrutaba el intervalo musical como la primera vez que le conocí. Así es, ya me había tocado en alguna ocasión, coincidir mi viaje de regreso con él, con los mismos audífonos y la misma pasión para externar al músico que llevaba dentro ¿o sería un músico?.
Hubo un intercambio de miradas, lo que me dio entender que había notado mi existencia y me permití adjudicarme el concierto para mí y no para el wey que se venía comiendo los mocos con delicada discreción, o la chica que venía llorando (para mi gusto, estaba experimentando una reciente ruptura de noviazgo); la cosa es que sin saber lo que venía oyendo, podía imaginar lo que oía, con la epiléptica interpretación pasional de éste David Helfgott en complejo tecleo del piano de aire caluroso.
Me empezó a dar un cierto dolor de estómago, ése mismo que las mujeres hacen referencia a que un enjambre de mariposas revolotean dentro de su bolsa gástrica como efervescencia de unas sales en agua. Sentía la necesidad de tener que preguntarle cualquier cosa, de hacerme táctil, de hacer eso que nunca hago: dar el primer paso. ¿Qué le iba a preguntar y cómo reaccionaría ante mi presencia? siempre he tenido un pedo con la confianza de sentirme lo suficientemente suficiente para cualquier wey e imagino que acabarán escupiéndome en la cara tras haberme sofocado y caerme al suelo mientras patean mis genitales diciendo: “pinche hígado cirrótico y con mal de Proteo, ¿creíste que te iba a hacer caso, tu tan popó de Woopi Goldberg?” y dando una última patada que me haga expulsar de mi boca una muela con sangre atada a un gemido de moribundo, terminaré en posición fetal mientras la gente transitoria del escenario donde pueda suceder esta recurrente pesadilla, simplemente me usará de tapete para limpiarse las eses fecales de perro y pasarán sobre mí haciéndome crujir las costillas o lo que quede de éllas… Pero ¿qué más daba? tenía que arriesgarme, todos los rechazos que he acumulado en vida no me hacen más fuerte, sino más masoquista.
Llegamos a Tacubaya. El camino para el transborde coincidimos en dirección paralela e íbamos hombro a hombro, ahora venía tocando el piano. Enmudecí y me hice pendejo sacando el iPod y me puse a oír a PJ Harvey:
Tie yourself to me No one else, no
You’re not rid of me
You’re not rid of me
Night and day I breathe
Hah hah ay hey

You’re not rid of me
Yeah you’re not rid of me
Yeah you’re not rid of me
Yeah you’re not rid of me
I beg you my darling
Don’t leave me
I’m hurting…
Pero no pude contra mi imaginación y me en vez de mariposas en el estómago, sólo sentí una parvada de cuervos como me desintegraban a picotasos el estómago y el jugo gástrico se venía campechaneado con mi sangre, haciéndome caminar más lento, y notar así como la velocidad se iba haciendo representativa y me llevaba ahora unos 5 cuerpos de ventaja. Volteaba para atrás buscándome. No podía volver a mi velocidad, toda mi acumulación de pensamientos me pesaban como la piedra al Pípila.
Entramos al vagón, encontré lugar y como siempre, volteé hacia la iconografía de la ruta rosa para contabilizar las ya sabidas estaciones y disimular mi atención. Se sentó en frente mío, quedando el hoyo negro de distancia del pasillo como separador entre nosotros. Pasaban las estaciones y se iba llenando el espacio de tripulantes que se dirigían a sus casas después de una jornada laboral que en sus caras, notaban fue intensa. Yo seguía buscando un pretexto en los dibujitos… en el chapulín de Chapultepec, o en el acueducto de Sevilla, o en la campana de Insurgentes, mi estación.
No me bajé, me tragué toda mi ponzoña y orgullo y mis testículos y mis absurdos temores y me puse una meta: bajar donde el baje y preguntarle “¿qué vienes escuchando?.
Cuahutémoc pasó… y me de pronto me asaltó la idea ¿y si llegamos hasta Pantitlán? qué hueva, ojalá no lleguemos tan lejos, por que no sé en verdad si podré abordarle con mi pregunta planeada y mi acento con el que lo haría para sonar jocoso, informal y natural.
Balderas. Se levantó guardando su libro y salió. Bajé inmediatamente azuzado con el sonido que indica que las puertas cerrarán en segundos. Llevaba unos 3 cuerpos de distancia y poniendo pausa lo alcancé de unos pasos.
Hola, oye pues te digo antes que mi bajada oficial fue Insurgentes, pero como es la segunda vez que te veo, tengo que preguntarte lo siguiente: ¿qué vienes escuchando que interpretas apasionadamente los instrumentos invisibles?Lo había hecho, le había preguntado, le había abordado y estaba poniendo duro el estómago para prever la respuesta en forma de puño que hundiera mi ombligo para hacerlo parecer una espinilla en mi espalda…
-”Jeje, vengo escuchando P_____ J______ ” que sólo pude entender Paul Johnson, de pronto volvió mi imaginación y no logré comprender como este escritor llegara a ser músico. “Y pues como no es tu bajada, ¿quieres te acompañe hasta la que verdaderamente es?
-”¿Tienes algo qué hacer, puedo invitarte a tomar algo?” respondí con esa pregunta.
-”Mmmm, pues vamos“. Había aceptado, y no me había pateado, ni escupido, ni vuelto a patear en el suelo haciendo conocer mi análoga realidad a la popó de Woopi. Tomamos de regreso el metro hacia Insurgentes y empezamos a platicar, luego fuimos al café y seguimos platicando. En algún momento de la plática cafetera le pregunté si no tenía pensado abordarme en algún momento, por que a mi me había costado un huevo y 7 octavas partes del otro.

La verdad no pensé cómo hubieras podido responder, pensé que me golpearías“…



Con todo el glam ochentero…
Junio 27, 2007, 12:13 am
Archivado en: De naco, a dios Baco., Eyaculaciones precoces.

Amo a Nancy Rubias, creo, tiene todo lo que los chafas de Moderatto querían hacer, pero en chido por que logran fusionar bien lo ochentero y el look está como con mucha ondita.
Sé que no es sano, pero convoco a que me regalen el disco y a cambio le haré al oportunista (por oportuna y favorable respuesta) una mmm cita-agradecida-con-nieve-de-chocochips como retribución al pepenaje público de mi parte.

jojo anden, anden…



No me odien por ser bonito.
Junio 15, 2007, 7:07 pm
Archivado en: De naco, a dios Baco., Eyaculaciones precoces., Pañalera.

Debo compensarles, ahora que esta ha sido la semana de nivelación laboral (osea una verdadera chinga), nuevas responsabilidades, nuevos compañeros de trabajos y desde luego menos tiempo para mi, menos vida social, menos sueño, menos blog…
Argumentando a mi corazón, espero no se repita una semana así y listo. Pero ¿es posible que dicha situación me amargue más? para nada, simplemente llevar en vida una terapia ocupacional al grado máximo como este, me hace pensar que ahora sí estoy desquitando el sueldo como si fuera excavador petrolero.

Estoy a escondidas, nadie me ve. Hago cara como si estuviera redactando un racional sobre las imágenes que he tratado para una campaña que lleva a Michelín y su mascota ésa, gordito como lleno de lonjas adecuadamente representadas por llantas; entonces, ahora, soy un verdadero argumentador de los visuales que competen a mi célula de trabajo. jojo

Camaleónicamente, he mimetizado en el tapiz de mi asiento. Sólo se oyen las teclas cual pianola y nadie extraña mi ausencia. “¿No estaba peloteando una campaña con Mariana?”; “a de estar en el baño, ¿qué no?“… No señores, estoy tal cual en mi lugar, oyendo Kudu y redactando esta pésima justificación de mi ausencia bloguera, que llena de vacío mi corazón. Pero como en vida no tendré hijos post-preñación en alguna mujer que me entregase su jugo virginal y abriera su bistec fogoso a mi; es entonces cuando tengo, por convicción, el gusto de darle vida a mis estupideces y bautizarles cual sacerdote pederasta, a mis niños que llegaran a pulular de fértiles espermatozoos.
Prometo, prometo escribirles. No me odien por ser bonito.

Próximamente estaré en sus lechos cálidos de pasión reproductoria.



Viernes infame by Erika Buenfil.
Junio 8, 2007, 9:30 pm
Archivado en: De naco, a dios Baco., Eyaculaciones precoces., Güarrez del día.

La denominación de viernes infame, se denomina entre amigos y yo, a tener que oír música una rola chafísima para ponernos de buen humor. Llegar a escuchar con dignidad el arrabal, hacerlo nuestro y divertirnos para que saliendo de la jornada laboral, nos vayamos por unos alcoholes y ponernos hasta la madre.
Hay un listado de música que entra en la infame categoría, pero siempre tiene que haber un plus que le el peso necesario para ser memorable y sea, dentro de su rubro, una pieza magnífica.
¿Qué se necesita para categorizar una infamia?
- Una letra mala. Pueden encontrarse canciones muy cursis, que no por éso, tengan que ser malas, pero la intención es la que les da en la madre. Es decir, si en la canción llegara a decir “tus besos ya no me saben como antes” podría ser una comparativa temporal del desgaste que la rutina y la extinción amorosa trajo como consecuencia, por lo que que hay dos formas de decirlo, de manera nostálgica o de manera de reclamo, cualquiera podría quedar. Una infame forma de cantarlo sería con jadeo de sensualidad y terminar la frase con un “ajúa“.
Mala letra también es, cuando simplemente es una pendejada lo que te digan, un lugar común, un sinsentido, como cualquier canción de Caifanes o Jaguares, pero ésos pendejos no son infames, simplemente son chafísimas y ni ganas de escucharlos.
- Un pésimo video. Pese a que la infamia se hace en todo el mundo, desde hace muchos años, hay documentación visual que afirma lo guarro y deplorable de las decadencias en cuestión. No sólo haber logrado capturar un look del momento, que aunado con una letra y música sensacional y más aún, un grupo de fans como retrasados mentales, son las cualidades de la infamia; tener un video que le subraye todo el mal gusto, no tiene precio: es lo vital para coronar todo, todo pero todo lo infame que pudo haber ocultado si no hubiera hecho un video. Éste podría ser el causante de que gane la categoría, por si hubiera sido cuestionado.
¿Un ejemplo?



Senos como koala.
Mayo 30, 2007, 4:07 pm
Archivado en: Eyaculaciones precoces., Güarrez del día., Pañalera.

Los mejores sucesos, los más bizarros y cargados de canallería suceden dentro de una unidad de transporte colectivo. Un camión, un vagón del metro, un pecero.
Sucedió el día de hoy, que caminando por de costumbre, algo molesto por que al encontrarme del lado contrario de la avenida, pude ver como se retiraba vacío mi ruta(en lo que cabe) mi medio de transporte, uno siempre hace coraje cuando ve irse así los buses, y nos autoreprochamos nuestros sucesos del camino “¡mierda!, si no me hubiera detenido a ver la primera plana del Gráfico“, “¿por qué dejé pasar a esa anciana antes que a mi?, perdí tiempo en verdad valioso“, “pinches maricones tortugos que iban platicando con eclipsal tardanza frente a mi, todos pavoneados de su mal gusto de vestimenta y bloqueando la acera“… en fin, sólo vi retirarse con dirección al Ángel mi ruta y yo del otro lado de la avenida acumulando corajes y eso que no había empezado el día en forma, por falta de mi primer taza de café.
Esperé al siguiente, me dije que no valía la pena encabronarme y puse mi iPod a trabajar con volumen suficiente para bloquearme del sonido exterior y distraerme en las letras de Regina Spektor, Tori Amos, Poe, Madonna y Suzanne Vega (mariconsísimo, pero en discreción social conmigo mismo y sin hacerlo notorio como los que me hicieron perder tiempo de trayecto). Subí al camión, y pude encontrar lugar favorable, cerca de la puerta de bajada y con una mano en el tubo superior paralelo al suelo logré recargarme con el hombro derecho en uno pilar perpendicular al tubo de mi soporte; con la otra mano venía cargando el iPod para cambiar la canción en caso de que no me gustara (o repetirla en conveniente caso de que me gustara un putero como Fidelity, que oí 3 veces).
Pasamos la Diana, y el sol sugería augurarme que el día va a ser caluroso, pasamos Torre Mayor y el trafico defeño empezaba a tomar la forma acostumbrada, y el recorrido se tornó de 20 km/h a 3 km/h, sólo veía pasar a la gente que muy posiblemente iba más aprisa que mi camión.
Suspiro.
Empezamos a acercarnos a Auditorio Nacional, cuando siento el cuerpo de una señora de pechos tan inmensos como su estómago repegarse a mi, lo cual me dio a entender que siendo una bajada de demanda común, algunos de los pasajeros debían estar haciendo paso para su bajada y mi siamesa untada a mis espaldas tenía, como buena ciudadana, hacer espacio al paso de éstos. Eternos minutos siempre son los que debe el chofer armado de paciencia esperar a la altura del centro agorezco junto al Campo Marte. Cuando logramos superar la espera del ganado de automóviles y siguiendo la doña aferrada a mi espalda, empieza Luka de Suzanne Vega

My name is Luka
I live on the second floor
I live upstairs from you
Yes I think you’ve seen me before

If you hear something late at night
Some kind of trouble. some kind of fight
Just don’t ask me what it was
(…)”

Continuó el camión su ruta y a unas cuadras de Periférico, yo podía seguir aún sintiendo las protuberantes glándulas mamarias de esta dama koala sobre mi espalda cual eucalipto.
(…)”Yes I think I’m okay
I walked into the door again
Well, if you ask that’s what I’ll say
And it’s not your business anyway
I guess I’d like to be alone
With nothing broken, nothing thrown
“(…)

Era demasiado pensé, ya deberían de haber bajado los que solicitaban a empujones pasar por el espacio de la ruca esta. Volteo para ver qué era lo que obligaba a doña-pechos-enormes seguir tratando de mimetizarse conmigo.
¡Nada! ella estaba ahí por convicción, por placer o por excitación. Había espacio suficiente en el pasillo, para que el Infonavit construyera una casa…

(…) “My name is Luka
I live on the second floor
I live upstairs from you
Yes I think you’ve seen me before
“…



Compras dominicales.
Mayo 21, 2007, 6:10 pm
Archivado en: Chachografías, Eyaculaciones precoces.

Empezó la hogareñomanía, ¡enhorabuena! el mejor departamento del mundo (oséase el de Dorito y yo) está teniendo una transformación que no sólo raya en la del extremo cuidado visual, sino que a su vez, se ha vuelto un recinto culinario que alberga ingredientes próximos a convertirse en recetas pomposas de mi autoría, y poder así llevar al trabajo el lonche, y ser de los que impregnan de olores caseros a arroz y huevo frito el aroma a impresoras de la oficina. Abriéndoles el apetito a todos aquellos incautos que no terminan de completar alguna actividad y tragan tacos de aire, muriendo de envidia o asco ante tal carnaval de olores.
Con una cruda que me mantuvo en un estado meditabundo de inercia pura, nos fuimos a tirar rostro en el supermercado, seleccionando(yo) la comida con singular repugnancia, por traer esa nausea post-chelas… consiguiendo a las 6:20 pm poder devolver en el baño puerquísimo del Gigante, los jugos gástricos que me tenían poseído cual endemoniado de la Edad Media. Una vez exorcizado, recobré mi belleza sin necesidad de Avon y me dispuse a terminar de completar las compras con singular juventud y alegría.
Nunca he sido de los que declaran por la condición crudil “es la última vez que tomo“; pero si he de confesar que me sentía de la verga.
Dorian compró unos quesitos que me ganaron el corazón, no sólo por la maravillosa forma del empaque, sino por el nombre: La vaca que ríe. Los amé.
Así mismo, reacomodamos las cosas de la mesa, pintamos los cuartos y pusimos las lámparas. (Voy a cambiar el color de mi cuarto, odié el color en el que quedó).

Los quesos.
La Vogue Paris sobre la mesa.

Descubrimos que vivimos en un edificio mega chueco a causa (evidente) del temblor del ‘85…



Dibujo para el fin de semana.
Mayo 18, 2007, 5:36 pm
Archivado en: Chachografías, Eyaculaciones precoces.

Ricardo Valdez.

Pues la crudez, así como el desvelo, me pusieron algo motivado para dibujar. Ya tría ganas de hacer alguna mona, pero pues siempre se necesita inspiración para eso; y como una consecuencia rara, estar tomando agua (na-tu-ral), escuchar música infame que me pone de buen humor como Daniel Luna, Liliana Felipe, Yuri, Grupo Límite y esas cosas, haber desayunado unas galletas populares, y haberme desfajado la camisa me dieron la jalea de pitufimoras que necesitaba para echar unos trazos.

Les dejo pues un dibujín para como el Gansito Marinela, me recuerden.