Después de haber chutádome una conversación de la manera más indiscreta en el metro, me sentí un poco apenado por el chisme.

Encontrábame yo ubicado en uno de los asientos designados para ancianos, embarazadas y personas con incapacidades notorias (el vagón iba casi vacío), llevaba mis audífonos puestos con volumen bajo para poder escuchar sonidos incidentales, y en este caso, conversaciones. Como siempre mirando hacia la infografía de las estaciones de la línea rosada, para ir contabilizando las paradas y que no se me fuera a pasar la mía (ya me ha pasado y es una pérdida de tiempo recuperar la ruta), no sólo veo la gráfica de los iconos, sino también, la publicidad. En este caso, una publicidad horrenda de aceite de soya recomendado por el güey ese del yoga Alejandro Maldonado que en su vida, estoy seguro, ha de haber agarrado un sartén y puesto a cocinar algo con aceite de soya que anuncia. Total que pues entre la comunicación de la línea 1 y el “come sabroso y sano” del babosete ése, pues que empiezo a oír a mis vecinos que iban diciéndose: (recreación casi fidedigna de lo que iban diciendo)
Maricón A: Pues que llego a mi cita a ciegas y resulta ser una gorda toda naca, que no dejaba de verme y decirme que estoy bonito, ¡ash! cómo detesto que me digan eso, creen que así les diré que quiero seamos algo.
Maricón B: Hay mana, pues pobrecita, pero cuando pasa éso uno debe aprovecharse y dejar que te pichen la cena, les das algo de alas para sacarles una o dos bebidas del bar y le dices que le vas a marcar y que la pasastes muy bien con el.
Maricón A: Pues así lo hice, nos fuimos a cenar al Samborns y me hice espacio para postre, pero me estaba aburriendo como ostra…
Maricón B: ¿Y la ostra? jijiji (risitas ridículas con palmada sobre el hombro de Maricón A)
Maricón A: Pues me sambé unas enchiladas suizas y me las chingué con cerveza.
Maricón B: ¡Así se hace! yo una vez me di a un carnal que me pichó una cena en el Italianis de la Zona Rosa y hasta con vino terminamos, pues es que sólo así, cuando uno se mediochichifea, pues a lugares que valgan la pena ¿no?
Maricón A: Así es reina, de ahora en adelante diré “hola, soy Zorra… y estoy muy hambrienta” jijiji (risas con ademanes reales)
Maricón B: Dirás “hola soy Zorra… y estoy muy sola” jijijiji
No pude contenerme la risa, y notando que habían notado mi indiscreta indiscreción de oír toda su plática de manera discreta, pues que me bajo en una estación que no era la mía y con discreción me levanté y salí.
Seguro que fui su plato principal en el resto de su trayecto, pero mi frente en alto al bajarme decía: Hola, no seré zorra… pero creo, ceno mejor que ustedes.
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Después de un rato de ausencia, por cuestiones que sólo guardaré en mi santo pecho (éso lo diría la Virgen de Guadalupe), que en realidad es por que tengo más trabajo que nunca, me he podido zafar un ratito de mis labores (jojo es que no está mi jefe) y pues les podré actualizar con mi ajetreada vida de novela: Tengo un putero de trabajo.
Y ya.
Pero pues ¿en qué consiste que el trabajo nos absorbe de manera que descuidemos tanto un blog que en esencia es como un hijo, sino soy un padre desnaturalizado? o te ha pasado que de pronto ¿que dejas de regar las plantas?, o peor aún para aquellos que les gusten las mascotas, que olviden de limpiarle las gracias del animal, y permitan el cúmulo de inmundicia de manera que se genere de forma espontánea (como diría Aristóteles) una comunidad de cucarachas y éstas mismas se extingan a causa de tanta popó canina y decidan morir por la paz, depositando en una fosa común de manera ordenada los cadáveres de sus iguales para no hacer más asquerosa la cocina.
Yo lo único que pienso es que entre más trabajo tengo, más deberían pagarme, pero como que en México, ésa ley aplica perfectamente para aquellos que saben tener un colmillo en los enfrentamientos con el jefe y tienen un autoestima tan cabronamente demandante de justicia, que logran, no sólo un sueldo envidiable, sino, un asenso lunar y respeto de sus colegas. En mi caso, sé que soy bueno en lo que hago (jojo me gustaría hacer una entrevista grabada con un prostituto de la Zona Rosa y grabar con zoom ésa parte), pero siempre he tenido un pedo atorado en ese rubro que me causa una peritonitis de recompensa propia.
Me sudan pies, las manos, la espalda, las nalgas, ingle, codos, rodillas, pecho y desde luego… la frente de sólo pensar pedir cierto reajuste a mis ingresos por la calidad de mi trabajo, aquí es cuando, se congelaría la imagen y voltearía a cámara para justificarme: La verdad es que soy tan pinchemente perfeccionista, que me ultra demando tanto las cosas que cualquier detalle que no haya logrado ver por mi parte y lo detecte ver otra persona más, me hace derretir como la bruja ésa de Oz cuando le vierten agua. Aquí es cuando después de mi justificación (que más bien es un pensamiento que no digo ante el jurado, por que inmediatamente me condenarían por darles otra razón más de mi culpabilidad) sigo mi discurso, bueno el pedo es, que ir a hablar de reajustes económicos, me aterra y pienso que me dirán: “estás despedido, eres un vil manatí sin talento y creemos que si la cacería de brujas siguiera en pié, diríamos que tu haces conjuros dentro de círculos de sal y degüellas gallinas blancas“… y ps no, no quiero que me corran diciéndome éso mientras me escupen la cara con un gargajo con coágulos de sangre y migajas de Doraditas Tía Rosa.
… Chale…
Ahí es cuando el compañero ñoño que trabaja en el área de sistemas, el antisocial, llegaría conmigo y me diría:
- “Entiendo como te sientes, a mi me pasa lo mismo con las mujeres (doble chale para mis adentros) no entiendo por qué me rechazan (mientras dice éso, simplemente voy recorriendo de arriba a abajo como foco de copiadora su imagen, pelo seboso, lentes, gordo y con espinillas que evitó por seguridad rasurar, por lo que quedan algunas barbas sobre su papada; camiseta negra XXL del Señor de los Anillos o SpiderMan 3 fajada y pantalones Dockers con pinzas, tennis de alta tecnología con burbujas de aire amortiguadoras) siempre les sonrío cuando les hago llegar en los reventones (haciendo un tronado de pulgar con el índice y guiñando el ojo izquierdo de forma cool por la palabra) bebidas juveniles como un Caribe, pero pido al mesero se lo sirva en un taza, para que la pueda agarrar con seguridad, y le ponga una sombrillita de papel, y una foto mía con mi teléfono de casa con una leyenda que diga que no me marque después de las 10:20pm por que no quiero que despierte mi madre por que sufre de los nervios.
Es más, ¿tienes planes para este sábado?, ¿te gustaría que nos vayamos a conquistar a unas nenorras? (repite el tick del ojo y el chasquido de dedos) después de mi noche de Juegos de Roll y nos llevamos a toda la pandilla, que como nos toca esa noche escenario de vampiros contra elfos, nos vestimos de negro…”
Chale, éso acabaré usando.
¿Te has puesto a pensar en las en las luminarias que dejaron de brillar, por que en realidad nunca fueron luminosas? yo sí, me pongo a imaginar en el qué pensarán éstas personas (que hoy en día viven de vender garnachas fuera de su casa como Lucila Mariscal) llegan a ver alguna grabación en su VHS de lo que hicieron en “su mejor época” y se auto cercenan con una de estas dos sopas: una es cuando observa la proyección, cae en cuenta del ridículo que hacía para ganarse la esperanza de llegar a ser famoso y la segunda sopa, radica en que se aferre a la época y se la crea a tal grado que defienda su look y sienta que tiene la obligación moral de adoctrinar a otros que están empezando su carrera, como es el caso de la mega looser de Mariana Garza haciéndola de juez en el programa este chafa de Televisa de Timbiriche “After-Dead-Reloaded“.
Pero me puse a hacer una terna de mis tres fracasadas favoritas, que hoy en día si se llegan a ver en cualquiera de sus abortos de videos musicales, les debe dar la peor cruda humana que terminará en depresivos ingeridos con Anís del Miko.
La terna fue:
a) Fey
b) Irán Castillo
c) Lynda…
¿Quieres saber quién ganó?
¿Qué pinche pedo con su baile en esa oficina espacial y ella vestida de repartidora de pollo frito en motocicleta? Nt, nt, nt… ¡qué vergüenza!
Ayer, tras haber tragado un chingo de galletas, la Güera sólo viéndome me hizo saber con una mirada eres un tragón; luego preguntó:
- “Si fueras un carbohidrato, ¿qué serías?” Me puse a pensar en la respuesta un momento con los ojos dirigidos al techo.
- “Sería el chipote de alguna extremidad de un bolillo” Respondí satisfecho de mi pregunta, por que en verdad es mi parte favorita de los bolillos, además de que es a mi gusto, el mejor de los panes por que lo puedes hacer capirotada, mollete dulce o salado, lo usas para acompañar los chilaquiles, comerlo con un tamal dentro, untarle queso crema y mermelada, mojarlo con salsa, con frijoles de la olla o sopearlo con chocolate caliente.
- “Mmmm, y ¿si fueras un vegetal?“
- “Una calabacita“. Después de vacilar ésa fue mi respuesta.
- “¿Y una fruta?“
- “Una guayaba“. No dudé y respondí casi sin pensarlo.
“En verdad (continuó) yo no te veo cara de calabacita, eres un Salsifi“. Nunca había oído antes de él, lo busqué y… ahora viviré con la idea de pensar que soy el equivalente a un camote, que debe vivir bajo la tierra… chale, pero dice que son muy ricos capeados. Tendré que probarlos.

¿The Matrix, Quién engañó a Roger Rabbit? posiblemente te serán familiares los esos nombres y más aún encontrar en tu memoria algunas imágenes que te evoquen una caída en cámara lenta en rotación mientras vemos la velocidad de unas balas contra un wey más hábil que los del circo chino de Pekín; o una voluptuosa damisela de vestido rosado que en su zoofilia ama un conejo, posee una linda pechotrampa oculta en sus sabrinióticas pelotas.
Pero ¿por qué obviar nuestros grandes adelantos tecnológicos dentro del ingenio de los mexicanos? esos aparecidos y desaparecidos tipo Capulina con sonidos metálicos, o esos laboratorios de foquitos del Santo y qué mejor ejemplo que las pastillas de Chiquitolina del Chapulín Colorado… ¡qué The Matrix ni qué efectos especiales de Terminatos 2!, México rulea y para muestra un botón: Don Enrique Guzmán con El rock de la cárcel.
Disfrútenlo.
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La denominación de viernes infame, se denomina entre amigos y yo, a tener que oír música una rola chafísima para ponernos de buen humor. Llegar a escuchar con dignidad el arrabal, hacerlo nuestro y divertirnos para que saliendo de la jornada laboral, nos vayamos por unos alcoholes y ponernos hasta la madre.
Hay un listado de música que entra en la infame categoría, pero siempre tiene que haber un plus que le el peso necesario para ser memorable y sea, dentro de su rubro, una pieza magnífica.
¿Qué se necesita para categorizar una infamia?
- Una letra mala. Pueden encontrarse canciones muy cursis, que no por éso, tengan que ser malas, pero la intención es la que les da en la madre. Es decir, si en la canción llegara a decir “tus besos ya no me saben como antes” podría ser una comparativa temporal del desgaste que la rutina y la extinción amorosa trajo como consecuencia, por lo que que hay dos formas de decirlo, de manera nostálgica o de manera de reclamo, cualquiera podría quedar. Una infame forma de cantarlo sería con jadeo de sensualidad y terminar la frase con un “ajúa“.
Mala letra también es, cuando simplemente es una pendejada lo que te digan, un lugar común, un sinsentido, como cualquier canción de Caifanes o Jaguares, pero ésos pendejos no son infames, simplemente son chafísimas y ni ganas de escucharlos.
- Un pésimo video. Pese a que la infamia se hace en todo el mundo, desde hace muchos años, hay documentación visual que afirma lo guarro y deplorable de las decadencias en cuestión. No sólo haber logrado capturar un look del momento, que aunado con una letra y música sensacional y más aún, un grupo de fans como retrasados mentales, son las cualidades de la infamia; tener un video que le subraye todo el mal gusto, no tiene precio: es lo vital para coronar todo, todo pero todo lo infame que pudo haber ocultado si no hubiera hecho un video. Éste podría ser el causante de que gane la categoría, por si hubiera sido cuestionado.
¿Un ejemplo?
¡Hey! si tu eres amante de Megadeth, de Anthrax, Death, Slayer, Kiss, Ozzy, y Sepultura, gustas de dejarte crecer el pelo, vestir siempre de mezclilla negra, camisetas negras, estoperoles y botas imitación cuero, masturbarte con portadas ilustradas de muertos vivientes y letras con vértices pronunciados características de Judas Priest y justificas de que su ruido es la orquesta infernal de la más altísima calidad y es lo mejor de lo mejor…
Pues debes saberlo bien, ¡toda su música salió de rockeros de antaño como Chabelo! ahora sí cabrones, el rock llegó para quedarse y debes hacerle reverencia a Javier López cada vez que oigas de su existencia.
¡Satanaaaaás, llena de sangre y vísceras podridas y hediondas a perro inflado de cuatro días, mi alma maldita y sedienta de maldad y licuados de fetos abortados por las prostitutas del infiernoooo!
(Estoy seguro que les ha de encantar éso).
Los mejores sucesos, los más bizarros y cargados de canallería suceden dentro de una unidad de transporte colectivo. Un camión, un vagón del metro, un pecero.
Sucedió el día de hoy, que caminando por de costumbre, algo molesto por que al encontrarme del lado contrario de la avenida, pude ver como se retiraba vacío mi ruta(en lo que cabe) mi medio de transporte, uno siempre hace coraje cuando ve irse así los buses, y nos autoreprochamos nuestros sucesos del camino “¡mierda!, si no me hubiera detenido a ver la primera plana del Gráfico“, “¿por qué dejé pasar a esa anciana antes que a mi?, perdí tiempo en verdad valioso“, “pinches maricones tortugos que iban platicando con eclipsal tardanza frente a mi, todos pavoneados de su mal gusto de vestimenta y bloqueando la acera“… en fin, sólo vi retirarse con dirección al Ángel mi ruta y yo del otro lado de la avenida acumulando corajes y eso que no había empezado el día en forma, por falta de mi primer taza de café.
Esperé al siguiente, me dije que no valía la pena encabronarme y puse mi iPod a trabajar con volumen suficiente para bloquearme del sonido exterior y distraerme en las letras de Regina Spektor, Tori Amos, Poe, Madonna y Suzanne Vega (mariconsísimo, pero en discreción social conmigo mismo y sin hacerlo notorio como los que me hicieron perder tiempo de trayecto). Subí al camión, y pude encontrar lugar favorable, cerca de la puerta de bajada y con una mano en el tubo superior paralelo al suelo logré recargarme con el hombro derecho en uno pilar perpendicular al tubo de mi soporte; con la otra mano venía cargando el iPod para cambiar la canción en caso de que no me gustara (o repetirla en conveniente caso de que me gustara un putero como Fidelity, que oí 3 veces).
Pasamos la Diana, y el sol sugería augurarme que el día va a ser caluroso, pasamos Torre Mayor y el trafico defeño empezaba a tomar la forma acostumbrada, y el recorrido se tornó de 20 km/h a 3 km/h, sólo veía pasar a la gente que muy posiblemente iba más aprisa que mi camión.
Suspiro.
Empezamos a acercarnos a Auditorio Nacional, cuando siento el cuerpo de una señora de pechos tan inmensos como su estómago repegarse a mi, lo cual me dio a entender que siendo una bajada de demanda común, algunos de los pasajeros debían estar haciendo paso para su bajada y mi siamesa untada a mis espaldas tenía, como buena ciudadana, hacer espacio al paso de éstos. Eternos minutos siempre son los que debe el chofer armado de paciencia esperar a la altura del centro agorezco junto al Campo Marte. Cuando logramos superar la espera del ganado de automóviles y siguiendo la doña aferrada a mi espalda, empieza Luka de Suzanne Vega…
“My name is Luka
I live on the second floor
I live upstairs from you
Yes I think you’ve seen me before
If you hear something late at night
Some kind of trouble. some kind of fight
Just don’t ask me what it was(…)”
Continuó el camión su ruta y a unas cuadras de Periférico, yo podía seguir aún sintiendo las protuberantes glándulas mamarias de esta dama koala sobre mi espalda cual eucalipto.
(…)”Yes I think I’m okay
I walked into the door again
Well, if you ask that’s what I’ll say
And it’s not your business anyway
I guess I’d like to be alone
With nothing broken, nothing thrown“(…)
Era demasiado pensé, ya deberían de haber bajado los que solicitaban a empujones pasar por el espacio de la ruca esta. Volteo para ver qué era lo que obligaba a doña-pechos-enormes seguir tratando de mimetizarse conmigo.
¡Nada! ella estaba ahí por convicción, por placer o por excitación. Había espacio suficiente en el pasillo, para que el Infonavit construyera una casa…
(…) “My name is Luka
I live on the second floor
I live upstairs from you
Yes I think you’ve seen me before“…

Escenario: El camión.
Protagonistas: Señora gorda con pantalones blancos, por donde los cuales, deja asomar su tanga violeta, quien también se trasluce. Oficinista, con un traje Aldo Conti panzón con un celular que permite hacer grabaciones de viedo.
Director: De seguro, Diego Luna dándoselas de director alternativo y chic.
Eran las 8:55 de la mañana (para algunos madrugada, cuando crudo se está) y el camión sobre Reforma se mueve con singular lentitud, toda la gente apretada, trata de evitar invadir más sus espacios personales, pero a la novicia de lentes setenteros, se le cae su escapulario y debe agacharse a recogerlo, pero como por reproducción de los pescados y los panes en milagro de Jesús, su trasero creció de la nada y hace que todos los tripulantes se peguen más para que la sierva de Dios, deje volver respirar a todos. Nunca faltando los gandallas, que apenas se desocupa un lugar, empuja como en un incendio a los demás para poder hacer uso ocupacional del vacante y sentarse haciéndose pendejo de la chica que trae collarín cervical y que por sus torpes movimientos, no pudo llegar antes, pero que tenía la esperanza de hacerlo.
Una estudiante come melón e impregna la unidad con su bote de a litro, mientras chismorrea con su compañera sobre un tal Ernersto, que se le queda viendo en el salón de clases. Viaja una agente de tránsito, quien no termina de maquillarse unas líneas azules sobre los párpados morenos, para hacer un contraste de mal gusto y grotesco. El señor de cachucha que viene completamente dormido, se deja balancear por la inercia del camión y pasando la cabeza de Luis Donaldo Colosio, el chofer frena de manera más abrupta, lo que hace que su frente tope con el tubo, y el impacto le hace despertar.
Todo parece un día normal en el transporte colectivo (sonidos incidentales de tráfico sobre Reforma a las 8:55 am).
-¡NO me tome video!
Una voz en tiple agudísimo, llena de indignación y rabia, rompe la armonía de los pasajeros. Todos voltean para tener la primicia del escándalo y saber si habrán golpes, crucificados o de qué se llenará la hoguera de las brujas.
-¡NO me tome video, pinche depravado!
Acción que le hace tomar el celular del neo-cineasta de un arrebato iracundo.
-Regréseme el celular. Con voz susurrante, discreta y todo colorado, el oficinista le hace petición a la señora.
-Abajo te lo doy cabrón, ¡pero tienes que borrar lo que tomaste!. Para esto, todos los tripulantes varones atinaban a voltear a ver a la víctima del cineasta amateur, para cerciorarse que tan sabrosa estaba y aplaudir o aborrecer el hecho; las mujeres por su cuenta, maldecían con su mirada y vomitaban el hecho mientras nuestros protagonistas bajaban de la unidad…
Para todo esto, el único indiferente fue el León de la señalización, él sólo desea que no se corte la gente las uñas en el camión… por que es antihigiénico.
Al buen entendedor… ¡pocas palabras!
Si Maribel apoya al Doctor Simi, entonces NO debemos ponerlo en tela de juicio. Yo soy totalmente Simi. (Y no soy ningún marciano, más bien un eterno enamorado de Maribelita mamazota de mi corazón)