El Huarachito del minibusero.


No puedo dejar de serles fiel.
Agosto 13, 2007, 11:56 pm
Archivado en: Chachografías, Pañalera.

Así es, Colectivo Cats sigue en boga en mi corazón y no pueden perderse este magno evento, habrán chelas, diversión y por supuesto yo. Ahora bien, todos tienen que ir por que dejen hago una confesión pública de antiético tamaó: Los chicos del Colectivo, cantarán una nueva canción que será su siguiente éxito¡uff!

¡VAYAN!
No pueden perderse el evento.

El evento será este 17 de agosto de 2007 en el PASAGÜERO a partir de las 10:00 pm
¡Ahí nos vemos!



Ósculos babilónicos.
Agosto 13, 2007, 7:11 pm
Archivado en: Chachografías, Licuados fetales., Pañalera.

Ayer tuve una pesadilla que me hizo levantarme con bastante angustia, de esas veces en las que apenas despiertas y te percatas que tu cama está humedecida por sudor y acobijarte, te provoca más frío del que puedes eliminar dentro del edredón.
Soñé que mi padre había planeado la destrucción del mundo con una bomba nuclear, y mis hermanas y yo íbamos a ser partícipes del suceso destructor cada uno alternando una función maligna, Paola iba a ser quien activara el switch que detonara la bomba, Clarisa por su parte iba a ser la que dejara caer de una gigantesca grúa el arma de destrucción en cadena y yo iba a encargarme de la logística de hacerle saber a ambas partes a qué hora hacer cada una de sus encomiendas.
Se erigió una gran estructura que fungía de trampolín para dejar caer en su momento, una especie de cartucho de mágnum, un carrete de varios misiles rojos que tendrían rotulada una leyenda publicitaria que leyera a lo largo “Siempre Coca-Cola” (imagino fueron los patrocinadores del fin del mundo en mi sueño) y se ubicara en medio de la calle donde crecí, afuera de la casa de mis padres y todo lucía viejo, sereno y como siempre, lleno de perros callejeros.
Todo estaba listo, de la manera más cómoda y cercanos a la estructura de metal, Clarisa y yo estábamos comunicándonos con Paola por radio y alistando todo para el éxito de la misión encomendada por nuestro progenitor quien se acerca a nosotros y nos indica en cuenta regresiva el tiempo para la ejecución, 5… 4… 3… 2… 1… click y se abre la gran tenaza que sostenía el cartucho de misiles que en cámara lenta caían, hasta tocar suelo.
Al impacto contra el suelo simplemente tronaron como botellas de cristal y dejaron escapar un gas verdoso que iba rápidamente expandiéndose sobre el paisaje. Simplemente sabía que era el momento de activar la segunda fase del proyecto y con la mirada le hice saber a mi hermana que empezara a correr mientras por el radio gritaba imperativamente la activación del detonante para que empezara flamear el gas, “¡ahora, ahora!“.
Seguíamos corriendo despavoridos, yo volteé para atrás y pude ver como una especie de chispa hizo que se empezara la combustión ha convertirse en llamaradas que no tardaron en abrazar a mi padre, mientras mi hermana y yo seguíamos corriendo, dejé de voltear hacia atrás y miraba sólo hacia al frente y al piso de pronto para poder ver por donde iba pisando y como las llamas iban alcanzándonos y derritiendo las suelas del calzado, ya sabía que Paola también había sido alcanzada por las llamas, por que se encontraba en la azotea de la que había sido nuestra casa de la niñez y de reojo podía sentir la silueta de mi otra hermana a la que de pronto le escuché un grito seco y de derrota, que me indicara su claudicación ante la vida y yo, no podía dejar de correr, cada vez más cansado y con menos intención de salvarme, me dejé caer y sentí como el calor recorrió velozmente mis piernas y en ese momento desperté.

Angustiado quedé unas dos horas despierto y tratando de analizar por qué había soñado tal cosa, de pronto me quedé pensando: ¿y si me pasara algo mortal?… ¡tengo que besuquearme de perdida!

¡Besos!



Las preguntas after-movies.
Julio 30, 2007, 7:02 pm
Archivado en: Amargosidades., Licuados fetales., Pañalera.

¡Vean la pel�cula!

Ayer que me quise dar una de estas novedades fílmicas de verano, opté por la de Los Transformers, dado a que yo era bien fans de morro y mi hermano Fito, tenía a Optimus Prime y era definitivamente el mejor de todos, el más chido, el líder de los buenos y el que tenía cañoncitos que disparaban a misiles negros de plástico tan divertidos como fáciles de perder bajo del sillón.
Para empezar llegué a una función que me evitara el contacto con los niños preguntones “papá, ¿por qué son robots?“, “papá ¿por qué esto, por qué aquello?” y compré mi boleto para función de 10pm en domingo, garantizándome que esos mounstrillos no estaría, y a su vez poca gente. Lo logré, la audiencia fue poca y tranquila, un grupo de ñoños, algunas parejas y sólo un papá con su hijo que se reía en lo menos risible de la película.
Después de los 30 minutos de comerciales, empezó la movie, que dicho sea de paso: la amé.
Terminó y pues la mayoría de la gente nos empezamos a retirar, cuando se me acercó un fulano, al que ya le había echado el ojo y no por ser un derroche de belleza, sino, por ser de los pocos maricones (3) que habían en la sala y me dice:
- ¿por qué, un chavo como tu, con esa cara tan bonita (uff, en ese momento mi ego ya había pasado la capa de ozono) tiene ese cuerpo tan feo?
¡¿QUÉ QUÉ?!, ¿cómo alguien puede hacer ese tipo de preguntas?, de seguro fue el castigo que se ganó jugando botella por la tarde con sus amigos que ponen castigos embarazosos y se chocan las manos a carcajadas sueltas cuando el castigo que se les ocurrió consiste en comerse un trozo de carne cruda o reventar un huevo en el calcetín del castigado y ponérselo.
Chale, no pude contestar nada que no fuera la verdad (por cuestiones de horarios) y sólo rematé con una mueca que sentí parecía más a una cara de extrañeza que a una sonrisa y me retiré con la mirada cual Perseo evitando verle los ojos a mi Medusa espejos que me fueran a revelar mi cuerpo feo que me convirtiere en piedra.
Hoy sin la cruda del comentario, me desayuné unas donitas de chocolate, unos pretzels y una torta de pierna adobada.
Por que de perdida dijo que tengo cara bonita jojo.



¡SIGO VIVO! (pero en putiza)

Después de un rato de ausencia, por cuestiones que sólo guardaré en mi santo pecho (éso lo diría la Virgen de Guadalupe), que en realidad es por que tengo más trabajo que nunca, me he podido zafar un ratito de mis labores (jojo es que no está mi jefe) y pues les podré actualizar con mi ajetreada vida de novela: Tengo un putero de trabajo.
Y ya.
Pero pues ¿en qué consiste que el trabajo nos absorbe de manera que descuidemos tanto un blog que en esencia es como un hijo, sino soy un padre desnaturalizado? o te ha pasado que de pronto ¿que dejas de regar las plantas?, o peor aún para aquellos que les gusten las mascotas, que olviden de limpiarle las gracias del animal, y permitan el cúmulo de inmundicia de manera que se genere de forma espontánea (como diría Aristóteles) una comunidad de cucarachas y éstas mismas se extingan a causa de tanta popó canina y decidan morir por la paz, depositando en una fosa común de manera ordenada los cadáveres de sus iguales para no hacer más asquerosa la cocina.

Yo lo único que pienso es que entre más trabajo tengo, más deberían pagarme, pero como que en México, ésa ley aplica perfectamente para aquellos que saben tener un colmillo en los enfrentamientos con el jefe y tienen un autoestima tan cabronamente demandante de justicia, que logran, no sólo un sueldo envidiable, sino, un asenso lunar y respeto de sus colegas. En mi caso, sé que soy bueno en lo que hago (jojo me gustaría hacer una entrevista grabada con un prostituto de la Zona Rosa y grabar con zoom ésa parte), pero siempre he tenido un pedo atorado en ese rubro que me causa una peritonitis de recompensa propia.
Me sudan pies, las manos, la espalda, las nalgas, ingle, codos, rodillas, pecho y desde luego… la frente de sólo pensar pedir cierto reajuste a mis ingresos por la calidad de mi trabajo, aquí es cuando, se congelaría la imagen y voltearía a cámara para justificarme: La verdad es que soy tan pinchemente perfeccionista, que me ultra demando tanto las cosas que cualquier detalle que no haya logrado ver por mi parte y lo detecte ver otra persona más, me hace derretir como la bruja ésa de Oz cuando le vierten agua. Aquí es cuando después de mi justificación (que más bien es un pensamiento que no digo ante el jurado, por que inmediatamente me condenarían por darles otra razón más de mi culpabilidad) sigo mi discurso, bueno el pedo es, que ir a hablar de reajustes económicos, me aterra y pienso que me dirán: “estás despedido, eres un vil manatí sin talento y creemos que si la cacería de brujas siguiera en pié, diríamos que tu haces conjuros dentro de círculos de sal y degüellas gallinas blancas“… y ps no, no quiero que me corran diciéndome éso mientras me escupen la cara con un gargajo con coágulos de sangre y migajas de Doraditas Tía Rosa.
Chale

Ahí es cuando el compañero ñoño que trabaja en el área de sistemas, el antisocial, llegaría conmigo y me diría:
- “Entiendo como te sientes, a mi me pasa lo mismo con las mujeres (doble chale para mis adentros) no entiendo por qué me rechazan (mientras dice éso, simplemente voy recorriendo de arriba a abajo como foco de copiadora su imagen, pelo seboso, lentes, gordo y con espinillas que evitó por seguridad rasurar, por lo que quedan algunas barbas sobre su papada; camiseta negra XXL del Señor de los Anillos o SpiderMan 3 fajada y pantalones Dockers con pinzas, tennis de alta tecnología con burbujas de aire amortiguadoras) siempre les sonrío cuando les hago llegar en los reventones (haciendo un tronado de pulgar con el índice y guiñando el ojo izquierdo de forma cool por la palabra) bebidas juveniles como un Caribe, pero pido al mesero se lo sirva en un taza, para que la pueda agarrar con seguridad, y le ponga una sombrillita de papel, y una foto mía con mi teléfono de casa con una leyenda que diga que no me marque después de las 10:20pm por que no quiero que despierte mi madre por que sufre de los nervios.
Es más, ¿tienes planes para este sábado?, ¿te gustaría que nos vayamos a conquistar a unas nenorras?
(repite el tick del ojo y el chasquido de dedos) después de mi noche de Juegos de Roll y nos llevamos a toda la pandilla, que como nos toca esa noche escenario de vampiros contra elfos, nos vestimos de negro…”

Chale, éso acabaré usando.



Carros para todos.
Julio 5, 2007, 4:17 pm
Archivado en: Chachografías, Pañalera.

Un tema que se ha vuelto recurrente en la oficina se originó con la llegada del nuevo Jetta, que si está chido, que si está bien equis, pero en lo que han todos coincidido es que el carro no rifa. Que los interiores del mismo parecen los del Chevy, que sigue siendo exactamente el mismo, que no le metieron ondita y que para acabarla de chingar, está bien pinche caro.
¿Nuevo Jetta? para mi gusto es como los Doritos de la Sabritas, simplemente le ponen otro empaque o dicen que tiene más chilito o sabor mejorado y se venden como botellas de agua en el desierto.
Hombres (por que saber de carros es más de weyes que de chicas) ¿para qué armar polémica de algo tan poco relevante, como los partidos de la Selección mexicana, si sabemos todo seguirá absolutamente igual? el Jetta no va a mejorar, para éso, sacan mejor otros modelos de carros y la Selección mexicana… nunca va a ganar si a sus integrantes analfabetas, feos y que ganan mejor que el presidente, no les enseñan a jugar como equipo y dejaran sus mamadas protagónicas.

¡Masota!
Mejor alégrense, que si traes carros como este, tendrán mujeres como esta… ¡grrrr!



Los diálogos del sueño.
Junio 27, 2007, 12:01 am
Archivado en: Historias de chachas, Pañalera.

Me encontraba en el camión, cabeceando por culpa del tráfico en Reforma. Necesitaba una distracción que me hiciera despertar del letargo que me aplastaba la visión y que sólo me dejaba ver grisáceo por el entrelazado de mis pestañas. Dentro de la unidad del transporte sólo de fondo lográbamos escuchar la estación de radio favorita del chofer en la que pasando unos segundos de canción de antaño, la víctima participante debía adivinarla en tres intentos, de lo contrario perdía el acumulado premio consistente en una plancha, una escoba, una estufa sin horno, un abanico eléctrico y lana en efectivola muy pendeja perdió, y yo estaba cada vez más hundido en la seducción térmica de los pedos de los pasajeros y Morfeo.
Ya hasta empezaba a tener oleadas de mini sueños, empezando que tras la búsqueda de un dragón, terminaba optando por comprar un póster de Diana Bracho… medio abría los ojos y seguía el camión en el mismo lugar, si acaso había avanzado unos 3 metros. El Neto me enseñaba su colección de boas selváticas y sus nuevos trucos aprendidos de esa mañana, “mira, ahora saben sumar y entre todas escriben la respuesta usando su cuerpo para dibujar el número; yo simplemente les grito la adición y éllas contestan: ¡5+7!” y las boas empezaban a formar la cifra numérica arrastrándose lentamente… volví a abrir los ojos y para mi desgracia una cuadra y media había sido el desplazamiento, notaba que el peatón lograba caminar más rápido que nosotros los burgueses del camión Km13 y definitivamente respiraban smog mañanero y no la torta de queso de puerco mezclada con perfumes Avón que lograba penetrar mis fosas nasales como jeringa de vacuna al brazo de un niño de 6 años. Doloroso pero imprescindible. Ahora me encontraba caminando en un desierto arrastrando del talón una cadena que en su extremo no atado al mío, llevaba una gran esfera de metal que me hacía imposible el avanzar con fluidez, gritaba pero no tenía respuesta, hasta que llegó una grulla plateada que me pedía indicaciones para llegar al mar, furibundo yo le reclamaba por qué mejor no se ofrecía a traerme una botella llena de agua, “pues sólo traigo este martini, y si no llego al mar se calentará y a Carlitos Espejel le gusta su bebida fría…
Cuasi desperté y la gran distancia era kilométrica para un caracol panteonero, pero a ojos de un humano se podía calcular a 100 metros. Desesperé y preferí poner una pausa a lo que venía oyendo en mis audífonos para lograr chismorrear una conversación entre mis dos queridas gordas sentadas frente a mi.

Gorda A: A algunos hombres que te conocen de vista, les gusta mucho como te vistes, pero tienes que ser menos exigente con los que te consigo.
Gorda B: Todos los hombres son unos imbéciles, siempre voltean a ver a las larguchonas y delgadas que se andan pirujeando cuando salgo con alguien.
Gorda A: Pues sí, pero por éso, tienes que dejarte ver más astuta. No hay wey que se resista a un agarrón de huevos.
Gorda B: ¿Pero y si no quiero coger?
Gorda A: Pues qué pendeja reina, por que no estás muy exquisita que digamos.
Gorda B: El día que estés flaca como un fideo, me lo vuelves a recordar.
Gorda A: A ver ¿quieres o no coger?
Gorda B: Quiero un novio…
Gorda A: Uta…

La reconstrucción del diálogo es lo más fidedigna que digamos, por que en verdad seguía jeteándome, pero en esencia es lo que dijeron.
Llegué a mi destino y creo que terminé concluyendo que necesito ser amigo de la gorda A



¿Te cuesta trabajo para levantarte?
Junio 20, 2007, 10:30 pm
Archivado en: De naco, a dios Baco., Licuados fetales., Pañalera.

Hoy fue uno de esos días en los que poder incorporarse para asistir al trabajo, se vuelve una verdadera tortura. Tras el acumulamiento de desvelos laborales que aunados con los desvelos de excesos juveniles(¿?) del fin de semana y tener que desmañanarse apropiadamente para poder efectuar los menesteres del aseo personal y no llegar oliendo a pedo de cama, o la impresión de haber comido una dona glaseada y en la mejilla proyectar un camino níveo logrado por la sequía de la saliva nocturna.
Salí del trabajo ayer a una hora que no podría presumir de ser temprano, ése término lo disfruto a mí modo cuando o una de dos, o tengo una invitación al placer de la fermentación de los azúcares de la cebada y la uva; o que de perdida esté en ocaso el sol. Pero ninguna de éstas se dio, sino, todo lo contrario, había lluvia, eran las 10 de la noche (ante ayer salimos a la 1:50 am) y mi amiba me exigía el pan de cada día. Simplemente me desplomé y no pude cenar de lo cansado que estaba.
Hoy como cangrejo ermitaño desperté dentro del edredón y las sábanas rosadas después de un letargo fantástico donde fui protagonista a un lado de Paula Abdul y Milla Jovovich en una aventura absurda de sables y dinamitas. La alarma despertador ejecutó su labor con un volumen tan inquisidor como abyecto “levántate güevón, levántate” se podía traducir el ring ring de su monotónica voz. No podía siquiera extender el brazo para callarle… cuando de pronto por la ventana llegaba un sonido mágico que me despertó. No pude entender el resultado mágico que me llenó de vitalidad, simplemente me despertó:

¿Aplica igual si vivo en la Roma Norte?



Living… la vida loca.
Junio 19, 2007, 3:31 am
Archivado en: Amargosidades., Historias de chachas, Pañalera.

Con poco tiempo que he tenido en estos días de inciertas, pero ahuevo lluvias por la tarde, cometo el error como Alicia Villareal de tropezar nuevamente y con la misma piedra, de cada vez que saliendo de mi casa me convenzo de que no lloverá y que no hay necesidad de cargar algo que me cubra de las malignas gotas ácidas y los fríos encorvadores (¿cabrá resaltar públicamente lo friolento que soy? igual y sí, así sabrán que me deben abrazar… mamados apúntensennnn) siempre, pero siempre llueve. Soy como cuando los weyes mandan a lavar su carro en tiempo de lluvias.
Hoy pasó entonces, sólo traigo una camisa, abajo camiseta y un suéter de escuela de gobierno en lo mínimo abrigaderos; no quiere decir que no traiga nada más, pero he de imaginar que es de acervo lógico concluir que si traigo vestido mi torso, de la misma manera estaría, del ombligo para abajo (y más después de haber confesado mi poco aguante al los vientos menores a los 20 grados centígrados).
Lo importante a todo esto fue que me quise otorgar unos minutos para poder escribir algodón de azúcar.
El fin de semana, tuvimos una idea que en principio sonaba sensacional, pero en resultado no lo fue tanto. Cayendo sobre nuestras cabezas un cono de luz, se nos ocurrió asistir al renombrado (y re-caro) Living. Un lugar que puede recaudar bastantes aberrantes que en conjunto amalgámico, se convierte en el juanete autónomo de la maldad; dicho conjunto se forma de a) música punchis punchis de un lado y pop paulinothaliesco del otro, b) homosexuales de pose que se sienten la piedra del riñón que hizo sangrar el miembro de Dios, c) un cover carísimo sin bebida incluida y bebidas que por lo caro, impiden el alcoholizase.
Fuimos (ya prometimos nunca más ir) y temo que sí me divertí muy a fuerza, por que lo odié, pero me autoconvenzo diciéndome a mis adentros, que una vez al año… está gacho el engaño.
En este preciso instante se me podría juzgar de codo, o de pobretón, que para el caso pese a que pudiera sonar igual de miserable, yo más bien le doy vuelta a la tortilla pensando que dejé verme cual mártir bautismal y mi cabeza pudo tenerla Herodías por chantaje a Salomé en bandeja de plata. Se oyó cantar el gallo tres veces (o gracias al gallo cantaban tres veces los asistentes) y negué el reconocimiento a mi cartera jesucrista y permití su crucifixión… la cual resucitará a la tercer quincena…
No soy amargoso ni codo en cuanto a la diversión con mis amigos se refiere, de hecho nunca escatimo; pero amanecí con la cruda moral de haber gastado en un lugar que no me cagó la madre, lo siento chicos nais-güanaví, pero no les compro su medio de entretenimiento.



No me odien por ser bonito.
Junio 15, 2007, 7:07 pm
Archivado en: De naco, a dios Baco., Eyaculaciones precoces., Pañalera.

Debo compensarles, ahora que esta ha sido la semana de nivelación laboral (osea una verdadera chinga), nuevas responsabilidades, nuevos compañeros de trabajos y desde luego menos tiempo para mi, menos vida social, menos sueño, menos blog…
Argumentando a mi corazón, espero no se repita una semana así y listo. Pero ¿es posible que dicha situación me amargue más? para nada, simplemente llevar en vida una terapia ocupacional al grado máximo como este, me hace pensar que ahora sí estoy desquitando el sueldo como si fuera excavador petrolero.

Estoy a escondidas, nadie me ve. Hago cara como si estuviera redactando un racional sobre las imágenes que he tratado para una campaña que lleva a Michelín y su mascota ésa, gordito como lleno de lonjas adecuadamente representadas por llantas; entonces, ahora, soy un verdadero argumentador de los visuales que competen a mi célula de trabajo. jojo

Camaleónicamente, he mimetizado en el tapiz de mi asiento. Sólo se oyen las teclas cual pianola y nadie extraña mi ausencia. “¿No estaba peloteando una campaña con Mariana?”; “a de estar en el baño, ¿qué no?“… No señores, estoy tal cual en mi lugar, oyendo Kudu y redactando esta pésima justificación de mi ausencia bloguera, que llena de vacío mi corazón. Pero como en vida no tendré hijos post-preñación en alguna mujer que me entregase su jugo virginal y abriera su bistec fogoso a mi; es entonces cuando tengo, por convicción, el gusto de darle vida a mis estupideces y bautizarles cual sacerdote pederasta, a mis niños que llegaran a pulular de fértiles espermatozoos.
Prometo, prometo escribirles. No me odien por ser bonito.

Próximamente estaré en sus lechos cálidos de pasión reproductoria.



Asalto al corazón.
Junio 8, 2007, 8:02 pm
Archivado en: Historias de chachas, Pañalera.

En vista de que en andado en mega putiza y no he podido dedicarles unas palabras fantásticas que les pueda llenar el alma de felicidad y jocosidad, me he permitido el no asistir a comer, para poder entonces, hacerles merecedores de lo que aguarda mi divino pecho.

Ayer que venía de regreso de los rumbos coyoacanezcos y pues por la hora, ya el tránsito de usuarios, notoriamente, era mínimo y pues tomé un vagón de aquellos que dan a una salida por lo general (los del medio).
Me puse a leer un poco, abarcando dos lugares entre mi mochila y yo, y que de pronto en Viveros, se sube alguien al que no había puesto atención de su ser.
Oigo a grito decir:
¡Este es un asalto!” todos giramos instintivamente la cabeza hacia donde se encontraba el orador como si hubiera gritado “regalo un departamento en Santa Fe al primero que volteé“, yo me asusté realmente.
Agregó casi al instante nuestro acosador:
…a su corazón“, llevándose al pecho izquierdo sus dos manos mugrosas y negras de mugre, adquiriendo una falsa pose infantil y una sonrisa como de perro queriendo tirar una mordida a su dueño.
Total que nos pidió dinero, por que prefería pedirnos a robarnos y la madre. Chafa, su discurso entre una pésima dicción gracias al resistolazo amarillo que debió inhalar a profundidad minutos antes de su aparición a escena y su rapidez de escupimiento de las palabras, hizo un bla, bla, bla real, no le entendí ni madres a muchas cosas que dijo, y cuando se me acercó que me dice que si cooperaba, evidentemente respondí que no (no quería darle) y que insiste por que en el vagón éramos como 5 weyes los que íbamos; que reitero mi respuesta y que persevera en su petición, que la tercera ¿es la vencida? pues que hago de su conocimiento, por si hubiera dubitación en su entendimiento por andar prestándole atención a sus demonios internos igual de drogados que él, una respuesta firme: No. Que me manda a chingar a mi madre.

“Prefiero pedirles, en vez de robarles”, ¿pedirnos? ese hijo de puta, la neta, me hizo ponerme de un humor infame, bajé furibundo, iracundo, maldiciendo en Balderas a mi transborde pidiendo a todo el panteón griego, que no apareciera otro de esos drogadictos de mierda. Subo, y no subió ningún vendedor ni nada. Cuahutémoc, se abren las puertas y no se subió nadie. Uff qué bueno. Logré ver en el otro vagón, por la ventana de la puerta, que iba un wey vestido con sudadera blanca, con un mismo look de drogadicto armando un discurso a los pasajeros y acercaba su mano extendida como patena en la fila de la comunión, a la misma altura para expectar dinero fácil. Uff qué bueno, que no era mi carro.
Bajó del metro y el wey del otro también. Camino hacia la salida y el de blanco, que grita a alguien, que por la dirección sonora, iba atrás de mi: “¿qué wey, ya le paramos de chambear?” y el receptor de su pregunta, en voz en off a mi, le responde, “sí wey, ya me cansé“.

Era el drogadicto que me recordó el 10 de mayo, quien ya estaba cansado de asaltar corazones.